Posteado por: Diego Grillo Trubba | 12 marzo, 2008

Sonia 13: El segundo encuentro (2)

Lunes 25 de febrero (cont.).

Entramos en el departamento. En el taxi apenas si hablamos. Apenas cierro la puerta con llave, siento las manos de Sonia 13 que me desabrochan el cinturón. Giro. Me besa.

Estoy a punto de decir algo, pero la decisión de Sonia 13, la firmeza de sus movimientos, me enmudece.

Se arrodilla. Pronto, mi pija ya despierta está libre. Pronto, una tibieza húmeda la rodea. Tomo la cabeza de Sonia 13, en parte para marcarle el ritmo y en parte para no caerme. Como puedo, apoyo la espalda contra la madera de la puerta. En un instante, Sonia 13 separa su boca de mi verga. Me mira, desde abajo. Un hilo -¿saliva?- une sus labios y mi glande, cuando dice:

-Hoy quería agarrarte yo, de parado.

Y retoma.

En un momento, ya no es que le marco el ritmo. La tomo de sus rulos, fuerte. A veces abro los ojos y la veo, así, atareada, compenetrada, con más ritmo que banda de sonido de Ennio Morricone. ¿”Feos, sucios y malos” tenía música de Morricone?

Intento separar su cabeza. En vano. A Sonia 13 le gusta ir hasta el final. Mis piernas pierden fuerza, mis brazos también. Se adormilan mis músculos. Una de mis manos suelta su cabeza y me tomo del picaporte. Lanzo un gemido grave. Sonia 13 me mira, tiene restos alrededor de los labios. Pasa la lengua, se limpia. Sonríe.

Automáticamente, al ver sus ojos, al ver su mirada -mirada de puta, eso es lo que es-, mi pija recupera la rigidez que había -apenas- perdido. La tomo de los sobacos, la obligo a levantarse. La desvisto, ella ayuda. Entretanto, nos besamos.

Se tiende en la cama. Abre las piernas. Comienzo a chupar, y ella a gemir. Esta vez, cuando trata de detenerme, sigo, lo hago más rápido. Introduzco un dedo, y sigo.

-Pará -dice ella.

Y no. Sigo. Ella acaba. Grita.

Entonces sí, aparto la cabeza. Me limpio la boca con el dorso de una mano, mientras con la otra manoteo la caja de preservativos.

-Esperá… ¿Ya me la vas a poner?

-Date vuelta -es mi respuesta.

Desde atrás, no por atrás. Tomo su cintura y lo que en un principio es medir espacios, calcular tiempos, se transforma en un ritmo frenético. Voy todo hasta el fondo de lo que puedo. Ella arquea la espalda, y dice:

-No lo puedo creer.

Acelero. En un momento, la tomo del pelo. Despacio. Ella gira la cabeza hacia mí. Sonríe.

-Dale -dice.

-¿Dale?

-Acabá.

No. Podría, pero no. Los siguientes minutos -dos, diez, veinte, qué se yo- consisten en pensar en cualquier cosa menos en esta habitación y esta mina que se arquea y gime y se tira hacia atrás para facilitar el accionar de mi pija. En un momento, ella grita. Entonces sí, libero lo que frenaba. Y grito. Y caigo sobre su espalda.

Y la noche no hizo más que comenzar.

O eso espero.

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Responses

  1. Despues de leer esto me arrepiento al 100% de haber dejado a mi chico…. la puta madre

  2. El “o eso espero” suena a que a los 5 minutos se va…

  3. Uy, uy uy me parece que ahí había dos jugando a ver quien manda (quien la tiene más larga cuando hay una mujer no aplica, no?)

  4. ay elem, estas como loco!, por la rapidez de los post…y bueno por el post en si! (biennnnn por ambos!)
    beso, Paula

  5. Tiene razón Anónima, pareciera que querian ver quien manda!! Aunque que bueno que no te dejes dominar por ella!! jeje

    Abrazos desde mi cielo!

  6. El tiempo entre post y post es eterno!!

  7. El porno garpa, definitivamente Elemental…

  8. como viene la mano eh.. dominadora de terreno a pleno…

    le temo un poquito a ese “o eso espero” :S

  9. yo me asustaria con una mina asi

  10. perdón que me meta no… pero es CIERTO?!
    me cuesta creer.. aunque si es verdad lo felicito, realmente

  11. Vos hiciste este blog para que las chicas piensen que sos un Dios sexual, vamos, no nos mientas más.

    Now playing: The ecstasy of gold (la version con metallica \m/ )

  12. ¡Doscientos un mil nosecuanto!
    ¡A la miércoles!
    Despuéss dicen que nadie lee…

  13. El sexo no tiene porque ser feo, me gusta que cuentes tus experiencias asi en alto.

  14. Me encantó lo de los dos relojes.
    Me dan ganas de comentar algo con respecto a lo de “marcarle el ritmo”. Este espacio es para eso -comentarios-, ¿no?
    Bueno, odio que me “marquen el ritmo” cuando practico sexo oral. Lo hablé con bastantes amigas, y coincidimos. A veces da arcadas, además así pierde un poco de gracia (nos convertimos en máquinas de chupar y no hacemos del acto un arte).
    Además, a veces lo sentimos como justamente eso que nombraron antes: la dificultad del hombre para perder el control.
    Pero bueno, está bueno hacérselos perder, como parece hizo ella al seguir, empecinadamente, y lograr el efecto buscado -piernas debilitadas incluídas.

  15. wow… quijode’… no podès…

    leer esto y estar sola (como he leído que les pasa a otras srtas/sras) se vuelve una tortura.

    Espero que el próximo post traiga algo de hielo a la situación, eh.

    PD: lo que escribió arriba Margot, lo propondría como una línea de Jessica Lange (la Lange de hace 15 años, ponele)…


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