Posteado por: Diego Grillo Trubba | 6 marzo, 2008

La peor cita de tu vida: Castelar

La anécdota es breve, pero real, coincide con el inicio en el Argentino de Cautelar de aquella época. Este suceso fue absolutamente real, también los personajes y lugares, asi que cualquier similitud con personajes de la vida real, es verdadera y sujeta a cualquier reclamo, aunque lo dudo, ya que esto pasó hace 70 años, y no creo que quede mucha gente para reclamar. –

Fue en Castelar, una pequeña villa por aquel entonces, poblada por unas cuantas casas que se amontonaban alrededor de la estación del ferrocarril, casi todas de empleados o jubilados del F. C. Oeste (hoy Sarmiento), o gente mayor que buscaba tranquilidad y rapidez en el transporte para ir a sus trabajos. Los eficientes trenes partían y llegaban exactamente a la hora prefijada, brillaban por su limpieza, con atentos guardas que recorrían permanentemente los coches saludando a los pasajeros, que ya eran conocidos en su totalidad (como ahora, bah).

No había en Castelar confiterías, ni siquiera una plaza para que las chicas pudieran dar la vuelta del perro, como se estilaba en los pueblos. Solamente un cine que proyectaba viejas películas de vaqueros, casi siempre repetidas. Ahí fue que un grupo de amigos jubilados y amigos del ferrocarril decidieron comprar una vieja casa a una cuadra de la estación, que hacia tiempo estaba en venta y construir allí una cancha de bochas, juego muy popular en esa época, y concurrir por las tardes a practicar su deporte favorito. Semanalmente comer unos brutos asados, regados con buen vino de la colonia, que estos ciudadanos conseguían por sus contactos ferroviarios.

Así fue que todos los jóvenes aprovechamos para formar un Club social y utilizar las piezas de la vieja casa para improvisar unos bailes los fines de semana, con la aprobación de los mayores, quienes condicionaron estar a cargo de la C.D., imponiendo la terminación de los bailes a las 10 de la noche, y la prohibición de bailar demasiado juntos, ¡bah! franela, como decíamos nosotros. Hay que imaginar que para lograr besar a una chica había que hacer el novio por lo menos unos seis meses, antes del ósculo, y de entrada, nada de meter lengua. Pusimos al Club el pomposo nombre de Argentino de Cautelar. Los bochófilos eran Campoamor, el Presidente y padre de tres codiciadas y calentonas hijas, El viejo Viñas, Canavesi, Mora, Martinelli, y otros que ahora no recuerdo.

Como imaginarán  todos nosotros éramos pajeros consuetudinarios, No había otra. Hasta que un día vino el flaco Franzetti con la novedad de que había conocido una chinita que por un peso y no siendo más de diez nos brindaría sus servicios en una vieja construcción abandonada, donde nosotros debíamos llevar un colchón. Fue brava la selección de los diez candidatos: sobraban clientes y escaseaba el mango solicitado. Al final logramos un acuerdo. Todo seria muy secreto  -a esta altura lo sabia toda la pendejada del Club-, y la noche fijada, nos dirigimos todos al lugar por diferentes accesos para despistar a todos los menores, que estaban a la expectativa, para por menos espiar lo que pasaba.

Llegó el flaco con la mina, y se dispuso entrar primero. Había dos piezas: en una esperaba la mina y en la otra nos íbamos cambiando nosotros. Por sorteo a mi me tocó el noveno lugar. Esperábamos fumando nerviosamente el cuasi temido momento, calculando unos quince minutos cada pasada. A los tres salió muy colorado el primero, vistiéndose y haciendo cancheros comentarios. Fueron pasando los siguientes y ya los que estaban en la cola esperaban completamente desnudos. Casi me tocaba a mi, cuando aparece la mina a los gritos e insultos: ¡pedazo de hijos de putas, ya entraron casi todos y solo pagaron tres! Los demás me hicieron el cuento de que iban a buscar la guita y no aparecieron más, así que yo me voy, y ustedes se pueden hacer bien la paja…

Yo, muy ceremonioso, ya que estaba totalmente desnudo, con el peso en una mano y un preservativo en la otra- no se para qué, ya que ni sabia como ponérmelo- comencé a vestirme, ante las risas y cargadas de los pendejitos que habían espiado todo desde un cerco vecino, y me dirigí muy serio y caminando altivamente hacia la estación del ferrocarril, donde allí sí, me dirigí a los baños y me hice LA GRAN PAJA…

Anuncios

Responses

  1. ¿Qué fue eso?
    ¿Y la cita?

  2. El tren limpio, seguro y lleno de caras amigables…pero dejame de joder! Tenían muy pocas opciones! Los hombres, salvo usted, siempre tan ruines y miserables con las mujeres que hacen el bien…Esta serie de post no deja de dar cuenta de ello!

  3. JAJAJAJAJA! ALTO RELATO!

    Me encanta la palabra “franela”, es muy descriptiva y suvecita ….

  4. Eso no creo que entre en la categoria de ” cita”. Turno puede ser, pero cita no.

    Saludos

  5. Yo creo que sí fue una mala cita.
    Y una muy buena historia.

  6. Citas como esa mejor no tener…
    Lo felicito genial relato.
    Un saludo cordial kanguro19
    http://www.kanguro19.wordpress.com

  7. Hace 70 años ya había preservativos? mirá vos…

  8. A mí me parece una mala cita, además es una historia muy real y me gustó.

  9. Jes: La palabra cita la ubicamos en el mas amplio sentido. Imaginate alguien que va a encontrarse con una mina que le va a cambiar la inveterada masturbacion por su virginidad. ¿No puede considerarse como cita? Gracias por leerme. El viejo bribon.
    Alli: Si puedes encontrar algun veterano/a ej. Mirta Legrand, siempre tan enterada de todo, te podrá atestiguar el asunto de la rigurosa puntualidad de los trenes, y la comodidad como viajabamos. En cuanto al oficio mas viejo del mundo y nuestro desprecio por el mismo, te adelanto que fue un descubrimiento de Vds. en provecho propio y de nuestra necesidad. Quiza tiempo despues algun vivo, ¿sería un argentino? lo utilizo en su provecho.
    Agradezco tus comentarios. El viejo bribon.
    Lunis: No subestimes la franela. En el segundo tango y con mas familiaridad ya se convertía en algo “grosso” que la mayoría de las niñas también le apreciaban, aunque hicieran esfuerzos para no demostrarlo, porque terminado el baile, se acababa la joda
    Anaksunamun: Nena, ¿de dónde sacaste este apodo? Para no repetirme, te ruego te molestes en leer mi contestacion a Jes. Agradezco y retribuyo los saludos. El viejo bribon.
    Boo: Totalmente agradecido por los -para mí- inesperados elogios. Te agradeceria leyeras mi blog especialmente los 2 relatos románticos, y me encantaría conocer tus comentarios. Mi cariñoso y respetuoso abrazo. El viejo bribon.
    Kanguro 19.- Igual que el anterior.
    Kitkatmarie: Nena, ¿se puede saber como inventaste semejante nombre? Te aclaro que tambien me planteaste un interrogante. ¿Quién fue el inventor del preservativo y desde cuándo comenzaron a usarse? Le preguntaré a Crab, que sabe de todas las cosas. Pero que había, te aseguro que sí, aunque no tan variados como ahora. Eran todos iguales, bastante incómodos y aquí van 2 anecdotas 2:
    Estaba cuando tenía unos 13 años leyendo en mi casa y mi madre planchando un pantalón mío, que tenia un bolsillito al frente, debajo de la hebilla del cinturón, muy práctico y que también ignoro por qué se dejaron de fabricar, en el cual, para echar pinta con mis amigotes, escondía dos preservativos. Olvidé sacarlos y mi madre muy acalorada -recordá la epoca-, me los arrojó a la cara, diciendo: -tome estas porquerias…
    Segunda: Tenía un primo que vivía en el campo, bastante mayor que yo, que contaba que para desahogarse lo hacían con las ovejas, usando preservativos… por si las moscas. Si non e vero… Te agradezco los conceptos. Me gustaria leyeras mi blog y tus opiniones sobre el mismo. Gracias.
    Anonima yo: Agradezco muy conmovido los elogios, me gustaría leyera y opinaras sobre mi blog. Un abrazo, El viejo bribón.

  10. No subestimo la palabra “franela”, al contrario!

  11. Despejando la duda sobre la fecha de debut del condom, o profiláctico, ya Herodoto habla de intestinos de ovejas usados con ese fin, pero es Goddyear, en 1844, quien obtiene la patenta para producirlo industrialmente, con pocas diferencias que el que usamos actualmente.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: