Posteado por: Diego Grillo Trubba | 19 febrero, 2008

La peor cita de tu vida: Anónima

Siempre hubo como una electricidad entre nosotros dos.

El día que lo conocí Él me contó de su primer cita con Ella.

Él estaba saliendo con Ella, en esa época eso era suficiente para mi retirada más rotunda de cualquier encuentro más que amistoso.

Unos años después todo iba a resultar tan distinto con Él.

El encuentro con Él siempre fue fácil, era casi imposible reproducir con detalle de qué habíamos hablado tanto rato, el tiempo pasaba rápido, la complicidad cuando había otra gente se armaba sin darnos cuenta.

Unos meses después la conocí y fui sabiendo de Ella. Era frágil, casi etérea, había sido bailarina en la adolescencia y algo de eso seguía presente en sus movimientos, cambiaba de ánimo rápido, se reía locamente de ocurrencias tontas o se quedaba muda por largos ratos, nunca se sabía porque de golpe quería irse.

Él y Ella se fueron convirtiendo para mí en una pareja amiga, categoría difícil de mantener cuando una, Yo en este caso, se queda sin pareja.

La peor cita de mi vida fue por esa época, ocurrencia de Ella fue.

Él y Ella querían presentarme a alguien, un amigo tan querido, seguro se van a llevar bien, dijeron.

A ver si logramos salir del número impar, pensé Yo.

Entonces acordamos cine el viernes los cuatro: Él, Ella, Yo y el Otro. Y antes tomar un vinito en casa de Ella.

No tenía muchos datos del caballero en cuestión, una finalmente se prepara para el que la va a ver y en el primer encuentro es difícil saber para dónde agarrar. Cuando una se pone racional, cosa que cada tanto pasa, el argumento de la autenticidad, el valor de ser quien sos es importante. También es cierto que no hay muchas posibilidades reales de ser otra aunque una a veces quiera, y lo que es más claro aún es que es para el otro, hacia el otro que una se muestra. Esa vuelta, como dije, no sabía casi nada así que usé las reglas básicas: ropa tranquila pero cuidada, escote bastante pero no demasiado, poco maquillaje (labios bastante), sin tacos por si acaso (y sí, soy alta y esta es una de las tantas asimetrías que en ocasiones puede ser difícil de llevar) y allá fui.
Llego Yo.

Llega el Otro.

Empezamos mal. El Otro no es ni de mi altura. Siempre me gustaron los tipos altos. Igual, me mando a callar ¿Desde cuando un condicionamiento estético determinando los vínculos humanos? Mi conciencia me lo prohíbe.

No toma vino, nunca toma vino. Eso sí es grave.

Se viste raro, descuidado se podría decir.

Vamos mal, insisto, pero para compensar tiene un trabajo interesante del que habla con entusiasmo. En la charla asoma alguna posición ideológica compartida, historias de algún viaje, nos reímos. Eso de reírse está muy, pero muy bien.

Pronto, después del alcohol en la casa de Ella (que para el Otro fue agua, sin gas) atentos al horario de la película nos vamos. Llegamos al cine, es una peli francesa.

Bella película, al final lloro, me siento un poco avergonzada, no quiero que me vean. Él me dice bajito durante los títulos: no te preocupes, a mí también me dieron ganas de llorar. Con Él es así, todo el tiempo nos pasan cosas parecidas.

Ya en la puerta del cine Ella tiene cara de embole. Lo único que salva la película es la música, dice Ella, el Otro asiente. Él y Yo calladitos al principio, después Él argumenta tibiamente defendiendo la película, a mi me parece que se me nota que lloré un poco.

Critica el subtitulado el Otro, el guión, todo critica. Es más, hace un ruido raro. ¿Murmulla? ¿Gruñe? Propone, ahora en un volumen audible, ir a comprar la banda de sonido de la película tan criticada que acabamos de ver, dice que hay un lugar cerca.

Ella recupera la alegría, se entusiasma y allá vamos.

En el trayecto, breve por cierto, pienso que debería irme. Irme ya a mi casa, comprarme un chocolate amargo en el camino. Es una noche divina, con viento y yo caminando por Corrientes con este tarado que sigue criticando la película que a mí me hizo llorar.

Pero me quedo. Me acuerdo de las amigas que luchan contra mi espíritu crítico después de la última ruptura y me quedo.

Ella y el Otro buscan, encuentran, compran. El Otro compra muchas, muchas cosas. Demasiadas.

Café en la casa de Ella es la siguiente propuesta.

Me anuncio irremediablemente cansada.

Él me dice, estamos cerca, dale, vení. Habla maravillas de su amigo, que no es siempre así, que algo se le cruzó con la película, alguna historia reciente desafortunada, vas a ver que lo pasamos bien, dice. Siempre coincidimos en tantas cosas con Él ¿por qué esta vez no puede ser igual?

Voy.

Llegamos y ponen música. La música de la película, por supuesto.

Ella y Yo vamos a la cocina a preparar el café. Ahora es Ella la que me habla maravillas del Otro, es un tipo tan sensible me dice mientras hace gestos con sus bracitos alados.

Volvemos al living y ahí está el Otro, llorando.

Llora desconsoladamente, moquea, se ahoga. Habla de su ex mujer, de su separación, hasta de la madre habla. La cara se le cambia, el gesto doliente detrás de las lágrimas

Se desmaya

Así nomás, se desmaya.

Está tirado en un sillón todo despatarrado el pobre Otro.

No hay caso, no se despierta, dice Él.

Yo soy la única médica presente, psicoanalista así que a menos que sea un desmayo histérico mi pericia es muy limitada en estos casos, pero igual me miran esperando que haga algo. Hago los gestos básicos, mágicos para los que no conocen la magia y el Otro se despierta. Se agarra la cabeza, dice que le va a estallar.

Para ese momento, nadie sabe cómo ni cuando Ella ya volvió a la cocina, ya dije que Ella cambia de ánimo rápidamente.

Terminamos el Otro, Él y Yo en la guardia de la prepaga del Otro.

Le bajó la presión, estrés, tensión emocional diagnostica el médico.

El Otro está tan agradecido, dice que gracias a Dios (gracias a Dios, dice, así con mayúscula) que yo estaba ahí, que está pasando un mal momento, que necesita un analista, que que pena que me conoció así…

-Porque ahora ya no se puede, que seas vos digo…no?

No, no se puede.

Lo dejamos en su casa.

Él viene a la mía.
Me llamó varias veces al consultorio, se lo escuchaba mal al Otro. Unos años después todo resultó tan distinto con Él.

Siempre hay como una electricidad entre nosotros dos.

Anuncios

Responses

  1. Muy buen relato Anónima!

  2. mencantó!

  3. Me gustó mucho el relato, pero ahora quiero saber toda tu historia con Él.

  4. Estoy muuuyyy atrasada con tus post!
    Prometo despues de rendir tratar de ponerme al dia!
    Ja!

    Besos!

    Y gracias por el link!

  5. Me encantó la historia. Quiero saber yo también la historia con él. POR FAVOR!!!!!

  6. pierde demasiada fuerza escrito así, no? Yo apenas si lo entendí. Quizás era mejor redactarlo de manera clara, directa, en primera persona, con nombres, para que la atención se vaya al argumento y no a entender qué artículo le corresponde a quién!!

  7. Ahhhhh… romántica como soy, ahora quiero saber como fue la primera cita romántica con EL. No hay concurso de la mejor cita de tu vida?

    (Coincido con el comentarista LG, lo de los artículos desvía la atención del argumento.)

  8. Pobre El Otro!!! Pero parecia que tenia buena voluntad para que funcionara la cita, no? Al menos te agradecio la ayuda.
    Y siiii nos dejaste con ganas de saber que paso con El, ja!

    P.D: el uso de los articulos creo que refuerza el relato, es como que el principal lo dejas como secundario…y el secundario esta principal pero en tus pensamientos, se entendio??? En fin, a mi me gusto.-
    Besos, Vero.-

  9. Fedet: mil gracias, usted sabe como valoro sus comentarios.
    L: muchasgracias!
    LG: también gracias por las sugerencias, habrá que mejorar la escritura si apenas se entendió.
    Paula, Rayuela, Curiosa: ahhh sí, sí la primer cita romántica con Él!… califica entre una de las mejores primeras citas.
    Habrá que esperar ese concurso.
    Elemental: me prestas por un rato el blog y me entusiasmo. Gracias por el espacio…terraza no tenés, no?

  10. Ya no me gusta tanto eso de las peores citas, preferiría seguir con el diario de Elemental, lo extraño :(.

  11. La morelaja hasta ahora, si es que hay una, sería que uno debería huir ante la primer señal de alerta, no?

    Y si, nos dejó con ganas de saber de la cita “buena”.

  12. Mas allá de que sea una buena cita… los resultados no fueron para nada negativos… me gustó mucho el relato.

  13. no quise decir que estaba mal! sino que me costó entrar en el relato, por los motivos que enumeré. A otros puede que no les pase, es claro.

  14. A mí me gusta escrito así. Le da una perspectiva un poco rara, pero que pone a cada uno en su lugar.

  15. Me gustó mucho, Anónima. Quedó muy bien. Lo de los artículos, creo, le da algo particular al relato. Coincido con Vero en la intencionalidad de la elección de El (con mayúscula) y el Otro. El sentido no sería el mismo con nombres. Interpreto (me atrevo) que los pronombres le dan fuerza a la “Otra escena”, por eso todos nos quedamos con ganas de la historia con El.

  16. Me gustó mucho el relato. Quedó muy bien. Coincido con Vero en la fuerza que le da el uso de los pronombres. No sería el mismo sentido con nombres propios. De este modo, (me atrevo a interpretar) hay una orientación discursiva hacia la “Otra escena”, por eso nos quedamos con ganas de saber la historia con El.

  17. la verdad no entendi mucho el relato, pero a lo mejor porque recien leo tu post…
    me gustaria saber como sigue ésta historia.

  18. me encantó el uso de los artículos, aunque “Ella” podría ser “esa” con más comodidad… jajjaja

  19. LG: está claro, no quisiste decir ni dijiste que mal, de veras sonó a aporte-sugerencia.
    Ana C: gracias!
    Laura:aguda lectora. Sí, quise escribir lo que leíste con las mayúsculas, no querría decir lo mismo con dos nombres.
    ¡Ay como me gusta lo de andar “espiando” la otra escena!
    nandiix36:me encantó, no entendiste pero querés saber más…que más puedo pedir.
    may: sí, sí podría perfectamente haber sido Esa!!

  20. Lo que pasa es que cunado hay un “El”, no hay jamás lugar para un “Otro”
    Qué buena historia!

  21. Perdón, ¿entendí mal o tu cita te dijo: “Te quiero pero como analista”?

  22. A mi me encanto!!!

  23. Vane: muchas gracias!
    Mariano: y sí no lo dijo tan claro, pero sí.Lamentable.
    Lunis: así es nomás.
    Eliana (tarde): sí, soy una defensora de darle bola a las primeras sensaciones, a la cosa visceral. No es infalible pero…
    Polter (tarde también): si pongo entre los resultados de la cita haberla escrito y que esté acá en el blog voy a tener que llamar al Otro y agradecerle.

  24. llegué tarde, pero no quería dejar de mencionar cuánto me gustó este relato.

  25. Esta bueno, pero… ¿desde cuándo un/a psicólogo/a es médico?

    La medicina es una ciencia natural, la psicología una social, son cosas totalmente diferentes, es lo mismo decir que un sociólogo es médico.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: