Posteado por: Diego Grillo Trubba | 15 febrero, 2008

La peor cita de tu vida: Él

Viaje a Chile en auto
Crab está siempre a la pesca. Para ello utiliza todo tipo de recursos, siempre dentro de los permitidos por la Convención de Ginebra.
Además, Crab, que se considera ingenioso en cuanto a sus fuentes de conocimiento de reservorios femeninos, descubre que tiene amigos que le superan en imaginación y que le trasmiten nuevos recursos, a veces insospechados (porque las mujeres también son ingeniosas y utilizan nuevas tretas cuando se trata de hacer levantes sin jugarse demasiado)Uno de ellos son los avisos pidiendo compañía (femenina o masculina) para viajes turísticos. Claro, el e-mail nos permite desechar inmediatamente los masculinos, si somos hombres, y viceversa, y seguir la selección con el resto.

En una etapa más avanzada, puede haber un intercambio de fotos, que si bien corren el peligro de tratarse de fotos con 40 años de antigüedad, si uno es canchero se da cuenta (la fotografía digital es reciente, la analógica se nota en seguida).

Bueno, hay que destacar que Crab se mata en el primer e-m. Escribe una nota que si la mina en cuestiòn aprecia la literatura, se va en procesión a Luján por haber conseguido un tipo así.

Entonces ella responde. Siempre responde, eso es seguro. Según el nivel de la respuesta, Crab decide si prosigue o no con la cosa. Porque a Crab -como a todo el mundo, por supuesto-, le gusta coger con mujeres, pero no con cualquiera. Porque si no, cuando la pasión se extingue, ¿de qué hablamos?

Así, Crab conoció a una entrerriana (Caroline) que quería viajar a Chile en auto. Así empezó la historia. Siempre hay un intercambio precio. “Para irnos conociendo”.

El intercambio se fue poniendo cada vez más apasionante. Se había convertido en una especie de juego floral, o de concurso literario, en el que cada uno trataba de desplegar sus mejores recursos para seducir o impresionar al otro. Cada poema de Neruda de Crab era contestado con uno de Verlaine de la entrerriana. Cada cita de Bernard Shaw con una de Wilde. Si Crab decía que había leído a Proust (lo que todos sabemos era mentira ¿quién leyó a Proust?), ella contestaba con una cita del Ulyses de Joyce.

A esta altura, Crab decidió que no quería acostarse con esa mina: quería casarse.

Entonces jugó su carta: inventó un hermano en Santa Fe (ya sabía a esta altura que ella vivía en Paraná), y le dijo que iría a visitarlo. Que si era posible encontrarla.

El mismo día la respuesta. “Sacá boleto hasta Paraná, y decime en qué empresa y a qué hora llegás: te estaré esperando” (a continuación teléfono particular y celular).

Ni hablar del agitado viaje de Crab en procura de su amada. Pero hubo un pequeño inconveniente: en vez del ómnibus anunciado, tuvo que viajar en otro que llegaba una hora antes. Al llegar, muerto de frío y sin haber dormido demasiado, claro, encontró la estación vacía. Tomó el celular, llamó a Caroline, quien atendió con su voz cantarina: “Todo bien, en quince minutos estoy ahí”.

Así fue. Y, sorpresa, Caroline era igual a su foto. Era exactamente igual: hermosa. Un beso de amigos, y… ¡a casa! Una casa moderna, lujosa, en el centro de Paraná, amueblada con gusto y discreción.

Un café, charla sobre escritores norteamericanos contemporáneos, y se acerca la hora del almuerzo.

-¿Qué querés que comamos? –dice Caroline.

Crab que cree ser buen cocinero, dice:

-¿Te gusta la comida china? Porque yo preparo bien los woks.

-Bueno dale. ¿Qué hace falta?

Crab detalla la lista de ingredientes que, malditos chinos, por supuesto Caroline no tenía ni la mitad, y resuelven ir al super, que no quedaba lejos.

De regreso, la anfitriona demuestra sus cualidades de tal, colaborando como Juanita en el pelado y picado de los ingredientes, mientras Crab, al que sólo le faltaba el gorro blanco, dirigía las operaciones.

El pródigamente regado almuerzo iba preparando el clima que se supone advendría.

Después de una larga sobremesa, Caroline anuncia:
-A mí me gustaría hacer una buena siesta.

Y levantándose, anuncia, señalando dos piezas enfrentadas::
-Este es mi recinto privado. Vos podés dormir aquí enfrente.

Y se mete en su dormitorio. Ahí Crab se queda pensando: “qué es esto, ¿no se supondría después de tantas coincidencias, de tantas expectativas, que dormiríamos juntos?

Y se mete en la pieza de ella, diciendo:

-Yo quiero dormir con vos.

A lo que Caroline contesta, sin el menor asomo de vacilación ni sorpresa:
-Bueno.

Acto seguido, lo de siempre. Ustedes ya saben como es. Comienza con un abrazo, luego con un beso, luego otro, cada vez más atrevido, y así. La única nota, no precisamente discordante, era que Caroline, evidentemente, hacía mucho tiempo que no estaba en brazos de un hombre.

La cosa, que empieza a media tarde, termina al anochecer.

Ahí, nos levantamos para comer. Se repite lo del almuerzo, con Crab como Cheff, pero esta vez haciendo unas empanadas especiales, producto de largas experimentaciones, y que son debidamente apreciadas por Caroline.

Luego, café, licores, literatura. Poesía inglesa ahora.

Bueno, cuando Caroline anuncia el “me está entrando sueño, ¿a vos no?”, esta vez ya no tenía sentido decir dónde dormiría cada uno.

El único temor de Crab era si la cosa funcionaría en esta reprise tan bien como en la tarde. Sí, funcionó. Y los gritos de Caroline anunciaban que lo de la tarde había dejado todavía muchos vacíos sin llenar.

Nos dormimos pasada medianoche. Dormimos muy bien, además. Por lo menos yo. El único inconveniente que tengo es que cuando duermo después de tanta agitación suelo acompañar mi acompasada respiración con acompasados ronquidos. No sé si fue así esta vez, ni si Caroline los oyó.

Bueno, ¿pueden creerlo? Nos despertamos y estábamos con nuestras ganas intactas, como la primera vez. Y bueno… ya que estás dale, se dijo Crab.

Finalmente, a las diez nos despierta el teléfono. Era el hijo de Caroline que venía con sus nietos. Se esperaba que llegara el día siguiente, pero adelantó su regreso.

Lo siento, te tenés que ir, me dijo Caroline. Si no tendría que dar un montón de explicaciones que prefiero no dar. Al menos por el momento.

Y así, después de tomar un ligero café, me encontré en la calle con mi bolsito en la mano, pensando adónde carajo ir en esa fría mañana de la para mí desconocida Paraná.

Y esa fue la última vez que vi a Caroline, que nunca más contestó mis e-mails.

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Responses

  1. En mi opinión, no fue una mala cita.
    Lo malo fue el final.
    Saludos, gente

  2. Para mí, tampoco.

    Qué feo cuando se termina así ¿no?

  3. Las mejores son esas fotos que suelen ser del colegio o algún viaje grupal y la persona se recorta y la manda hasta en el CV. Son chiquitas, borrosas y se nota que es del año del pedo porque ese tipo de fotografía dejó de sacarse en los colegios con la caída del menemismo.

    Lo que no entiendo es, si pensabas “casarte”, o sea que sabías que había una posibilidad de que la mina te encante y continuar la relación, como te inventás un hno en Santa Fe? Está bien que después podía llegar a formar parte del anecdotario de cosas románticas que uno hace por el otro… pero no siempre el otro se lo toma con humor.

    Igual el final fue raro… no pasó ninguna otra cosita que te haya podido anticipar el final?

  4. qué lindo escribis… y coincido, la cita estuvo muy buena. Entiendo que para ambos. Andá a saber qué le pasó a ella para que se borrara así.

  5. De acuerdo con Guillermina. Estaba esperando ver qué era lo que arruinaría una cita que venía bastante bien. Fue el final.

  6. La peor?

    Como “cita” no fue mala…

  7. “El hijo de Caroline que venía con sus nietos” ¿el hijo de Caroline tiene nietos y Caroline es bisabuela? ¿o sólo abuela?
    no sé, me quedó rebotando esa frase…
    por lo demás, la cita estuvo muy bien, con los intercambios literarios anteriores y todo, me hace acordar a un par de relaciones largas que empecé en mi vida de esa misma manera (citando y re-citando). Depende como haya sido la situación de la vida de ella, se entiende si te “echó” o no. Lo raro es que no haya contestado tus mails cuando, según tu relato, se nota que la pasaron bien juntos.

  8. UH, exacto lo malo fue el final, se habrá espantado de los ronquidos?

  9. Fue una excelente cita. Lo único “malo” fue el final porque en realidad no fue grosera y tenía una razón válida. Yo tampoco presentaría a mi familia a una persona a la que he visto solo una vez en la vida.

    Abrazos.

  10. Noooo… pobre Crab!

  11. Más que una mala cita, me parece que para muchos este sería el “sueño del pibe”.

  12. “Y los gritos de Caroline anunciaban que lo de la tarde había dejado todavía muchos vacíos sin llenar”.

    Que buenas líneas.

  13. si esa fue la peor cita, lo que será la mejor! lo feo es el final, la incertidumbre. pero la cita, como tal…

  14. Sorpresivo final y muy bien contado! Me gustó mucho tu historia.
    Saludos Crab!

  15. esta es tu peor cita?? no, ahora en serio….

  16. Eliane: Nombres y lugares cambiados, para que nadie se/me identifique.
    Y no: todo fue excelente. No hubo la mínima señal.
    Lola Loox: Ambibología, pido perdón. Decir el hijo que venía con sus hijos, no daba. Los nietos, claro, eran de ella (aunque no tan claro, tenés razón).
    Gise: Puede. Yo no los oí, pero…

  17. ¡Linda escritura Crab!
    ¿Usted insistió, un poquito aunque sea?, digo tomando en cuenta que lo mandó al otro cuarto y después la cuestión cambió de rumbo…

  18. Rayuela: ¿ni aunque fuera yo?

  19. Creo que cabía en lo posible la forma de terminar. Crab debía tener un plan B si sucedía (como sucedió) esto. No hayq ue fiarse mucho… Ingenuo Crab

  20. Acá todos parecen olvidar QUE ESTO ES FICCIÓN. ¡Ojo! siempre quien escribe toma algunos elementos de la realidad, pero cambia circunstancias, inventa otro final…
    Lo de los tres encuentros, es cierto, les juro, pero no sin sacarla, como dijo alguna vez un embustero a quien nadie creyó.
    El final no fue ese, pero no les voy a contar el verdadero.
    Romántico: En estos casos, uno no se formula un plan B. Hay que darle al A con todo, mientras dure.

  21. Crab:
    ESTO ES FICCION?

    No entendí….., para mi las historias son reales, con algunos datos modificados para preservar la identidad de las personas, o no?

    Me rompiste mi burbuja de cristal.

    Tu peor cita es hermosa, muy bien narrada.
    Lástima el abrupto final… fue bueno mientras duró.

    Saludos

  22. La anéctdota está tan bien relatada que me da pena decirlo de esta forma,pero…

    ¿En la peor cita de tu vida le echaste (minimo) 3 a tu partenaire?

    Como comen pan delante de los pobres ustedes!

  23. Excelente Crab, excelente.


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