Posteado por: Diego Grillo Trubba | 12 febrero, 2008

La peor cita de tu vida: Muchacha Pies de Gorrión

Lo que voy a relatar a continuación sucedió hace unos tres veranos atrás, luego de mi ruptura con quien había sido EL ex (el público femenino sabrá a que me refiero). Por aquéllas épocas solía tener un amigo cuyo hermano no perdía oportunidad de bardearme. Era una lucha despareja, dado que, sin falsa modestia, puedo afirmar que soy mucho más inteligente que él. Hasta ese verano yo suponía que trataba de probarme justamente lo contrario, y sus esfuerzos producían en mí fastidio y pena alternativamente. No voy a negar que el muchacho en cuestión no estaba exento de cierto atractivo físico, a pesar de que tendía a ser rellenito, cosa que nunca me cayó del todo bien en un hombre. Por circunstancias que no vienen exactamente al caso y harían además demasiado extenso el relato, este pibe (a quien daré en llamar José) y yo comenzamos a pasar más tiempo frecuentando el mismo grupo social. Como ya mencioné José era físicamente atractivo y, aunque no demasiado brillante, tenía en su poder ciertas armas de seducción.

En cuestión de pocas semanas nos estábamos histeriqueando ostensiblemente. Nos pasamos nuestros respectivos números de teléfono y, mensaje va, mensaje viene, estaba claro que algo iba a pasar entre nosotros. Cabe aclarar que para esta altura yo había ignorado varias alarmas, a saber: a) la profesión de José (martillero público, si hay alguien que va a entender esto, ese es Elemental), b) la cuestión religiosa (yo soy atea y él todo lo contrario), c) la evidente falta de ética del muchacho (podría verse como una contradicción al punto b, pero juro que no lo es), d) la estructura eminentemente patriarcal de su familia y su consiguiente machismo.

Al cabo de unas semanas me invitó a salir. Fuimos a un bar, yo me pedí un vodka tonic y él un jugo de naranja. La conversación giró sobre temas triviales en un principio. Luego (y ahí deberían haberse encendido luces y sirenas varias) viró hacia tópicos que creo que nadie en su sano juicio trata en una primera cita. Estaba claro que José estaba tratando de sonsacarme mi postura sobre los hijos (wtf??), la familia, la educación religiosa, el dinero, etc., y a su vez no dejarme dudas de su opinión al respecto. No obstante me llevó hasta mi casa y nos dimos unos besos en la puerta. Los besos estuvieron buenos. Todavía me estoy arrepintiendo.

Pocos días después de la cita yo me fui de vacaciones. Nos mantuvimos en contacto hasta entonces y nos besamos en más de una ocasión. Todo pintaba a que más temprano que tarde habría sexo. Aquí vale una aclaración: soy una mujer bastante desprejuiciada y suelo dejarme llevar por los acontecimientos sin hacerme demasiadas preguntas. Si tengo ganas de acostarme con alguien no le doy demasiadas vueltas al asunto. En este caso estaba especialmente empeñada en no apurar las cosas dadas las características de José, que ya expliqué un par de párrafos atrás. Es decir, en este caso la táctica pasaba por dejarlo a él tomar la posta y disimular las ganas en la medida de lo posible. Retomando, me fui de vacaciones. No pasó un día de mi ausencia sin que nos mandáramos mensajes y/o chateáramos. Los mensajes venían subiendo de tono, era evidente que José estaba preparando el terreno. De mi parte el entusiasmo venía proporcionalmente in crescendo. Como dije antes, la cosa pintaba bien.

Finalmente, un sábado de fines de enero volví de mis vacaciones. Ni bien llegué arreglamos para salir esa misma noche con José y un grupete de conocidos en común. Me produje para la ocasión y nos fuimos a bailar a un boliche que estaba muy de moda en ese momento. Por supuesto que la relación no daba para andar saludándonos con un pico ni besarnos en público, así que las primeras horas las pasamos bailando con los demás, hasta que por fin me invitó con una cerveza. Otro paréntesis explicatorio, esta cerveza no era la primera de la noche, y, si bien esto no me justifica en absoluto, sí permite entender lo que pasó después. En fin, que estuvimos acodados en la barra por un tiempo difícil de precisar, al cabo del cual José se ofreció gentilmente a acompañarme a mi casa.

Demás está decir lo que yo esperaba que sucediera, pero hasta último momento fue difícil deducir las intenciones de José. ¿Nos daríamos unos besos en la puerta? ¿Franelearíamos un poco en el living de mi casa? ¿Nos acostaríamos? La incógnita se develaría al llegar a destino. Efectivamente nos dimos unos besos en la puerta, seguidos por franeleo en el living de mi casa. Retrospectivamente pienso que en ese momento sí deberían haberse encendido todas las alarmas. Fue un franeleo tosco, sin gracia ni delicadeza, el que uno esperaría de un adolescente no sólo con poca experiencia sino también con poca consideración por el otro. Sin embargo, con varias cervezas encima y calentura acumulada por lapso de unas cuantas semanas, ignoré las alarmas y me acosté con José. El sexo fue un baldazo de agua fría. Sin importar lo mucho que me esforzara, José nunca levantó la suficiente temperatura. Probé todos los trucos que se me ocurrieron pero no hubo caso. Fue una revolcada de mediocre para abajo y como frutilla del postre algo que nunca pensé que me podía llegar a pasar y que denota el colmo de la ordinariez y la desconsideración. ¿Saben qué preservativo usó? Uno que le había regalado una promotora de las que en ese verano hacían campaña contra el sida.

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Responses

  1. Noooo! Sería virgen!??
    Que tipo normal no tiene una caja de preservativos en su casa?

  2. Por ahí le gustabas tanto que se puso nervioso.
    Digo, es una en un millón, pero si lo mechás con un poco de falta de experiencia de su parte, pasa.

  3. Y para qué te pensás que los regalan? Para que los tires? Si te cogía con una Prime iba a estar bien? Ayayay

  4. Quizás, sin trifulca sexual sexual a José le hubiera quedado un lugar en tu recuerdo para el que no daba, digo por los datos que había.
    ¿Por qué será que una ve los datos infernales (lo religioso, la cuestión ética) y solo los valora después?
    “aunque no demasiado brillante, tenía en su poder ciertas armas de seducción”, me gustó eso.

  5. Despues de todo no estuvo taaaan mal, tenés suerte de que esa sea la peor cita de tu vida!

  6. Esa fue la peor? que la pusieron medio mal?
    nahh… creeme… te puede ir mucho peor…
    Salí con una Boy-Scout… de lo unico que habló fue de sus aventuras boyscoutescas y cuando nos dimos un beso, me partió un diente…
    Lo que se dice, sangre, sudor y lagrimas.

  7. Guillermina: No creo que haya sido virgen, sí que tal vez el sexo le daba culpa

    Eliana: mmmmm, nop, demasiado arrogante como para ponerse nervioso…

    Rockero: el tema es que se había creado toda una expectativa con el tema del sexo, él probablemente sabía tan bien como yo que esa noche iba a haber guerra. Hubiese sido todo un síntoma de urbanidad de su parte el molestarse en comprar una cajita de forros. La sensación que me dio fue que acostarse conmigo no fue lo suficientemente importante como para justificar la inversión, entendés?

    La Maga y Polter: coincido, no he tenido muchas citas malas. Esta me resultó particularmente mala por toda la expectativa que yo me había ido creando las semanas anteriores, pero supongo que podría haber sido peor….

  8. Anónima del comment 4: perdón q te omití en el comentario anterior. Con respecto a tu pregunta sobre los “datos infernales” (me gustó esa expresión!!), supongo que en ciertas circunstancias uno se aferra a lo que le gusta del otro, aunque sea ínfimo, e ignora voluntariamente lo que no lo convence demasiado. Por la misma razón muchas veces la gente permanece largo tiempo en relaciones totalmente inviables (sí, tb me pasó, jajaja!)

  9. Polter, me hiciste reir mucho!
    Muero si me pasa una cosa asi
    Elemental, nuevamente lo felicito por su Blog!

  10. Uf, sí, me ha pasado algunas veces.

  11. el preservativo lo usaron los dos…podrias haberla comprado vos la cajita, esperar que el hombre se haga cargo de eso, eso es machista….

  12. En situaciones normales con tipos normales sí me hago cargo y los compro yo. Pero en este caso el tipo era MUY machista, si en esa situación yo sacaba una caja de forros de la cartera, ahí sí que ponía pies en polvorosa!!

  13. ok vos si comprás los preservativos, él te compra las pastillas ?


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