Posteado por: Diego Grillo Trubba | 1 febrero, 2008

Sonia 00: Epílogo 3 (último): El Alemán (2)

Pasa el tiempo. La situación con el Alemán es, dirían los medios más amarillistas, de “tensa calma”.

Cuando alguien me pregunta por qué no me hablo con el Alemán, me veo en la obligación de contar toda la historia. Una, dos, tres, muchas veces.

Pasa el tiempo. Corto con Sonia 04. Estoy realmente deprimido. El Chancho y el Flaco intentan levantarme el ánimo. El Chancho me hace cargadas con el Alemán, tipo “cortaste con Sonia 04, empezá a salir con el Alemán”. A mí me causan gracia, sí, y a veces me río.

Un día en que estoy solo en la oficina, terminando un informe -es raro, por lo general los hago en diez minutos-, entra el Alemán. Al comprobar que no hay nadie, se acerca a mi escritorio.

-Vos me ensuciaste -dice.

-¿Qué? -pregunto, sinceramente sorprendido, y es la primera vez que le hablo desde que Sonia 00 renunció.

-Que me ensuciaste. Hablaste de mí. Cagón.

-A ver. Si hablé de lo que pasó, fue porque me vinieron a preguntar. Yo no tengo nada que ocultar, y sabés bien que no le dije ninguna mentira a nadie.

-Vos me ensuciaste.

-No, papito, yo conté lo que pasó. Si lo que hiciste te ensucia, es otro tema.

-¿Seguís anticoagulado?

-Sí.

-Cagón.

-Te equivocás.

-…

-No me voy a agarrar a trompadas con vos, Alemán. Pero porque no quiero. No voy a arreglarlo así.

El Alemán acerca su rostro al mío. Si levantara los puños en este instante, le daría de lleno en el mentón.

-Sos un cagón -dice-. Resultaste muy poca cosa.

-Mirá vos.

Se aleja. Dice cagón dos o tres veces más. Se va. Termino mi informe. Me voy.

A partir de entonces, el Alemán vuelve a decirme cagón, a preguntarme si estoy anticoagulado. Bastantes veces, todas delante de compañeros de trabajo, que le dicen que se deje de joder, y él se va. Los días en que no lo hace, el Chancho suele decirme que sería mejor que hiciese las paces. Yo no digo nada. ¿Qué decir? ¿Que no lo siento? ¿Que me resta algo de orgullo?

Y sigue.

Y sigue.

Un día, me llama mamá al trabajo. Me dice que vaya para su casa. Urgente. Mientras voy, imagino que se trata de algo grave. Una muerte, imagino. Mi abuela. Mi perra. Mi viejo. Ruego que no sea ni mi abuela ni mi perra. Cuando llego a lo de mi vieja me dice que me siente. Yo saludo con efusión a mi perra, que mueve la cola. Me siento.

-Bueno, te debés imaginar -dice.

Mi viejo.

Se trató de matar hace poco menos de dos años, y ahora se murió.

No hablo con nadie, salvo con la analista.

Me tomo un par de días en el trabajo.

Me reintegro. El Alemán está de licencia.

La muerte nos hace replantear las cosas. ¿Qué hago acá? ¿Qué hago en esta oficina con cucarachas? ¿Qué hago en este simulacro de trabajo? ¿Y en este simulacro de vida?

Dos semanas más tarde, el Alemán me bardea mientras almorzamos. No me quedo callado, le respondo. Él se va a su oficina. Le pregunto al Chancho si le parece que dá hacer las paces con alguien así. No dice nada. Terminamos de almorzar. Vuelvo a mi escritorio. Me pregunto por qué me tengo que dejar basurear por un tipo así. Me pregunto por qué me tengo que dejar basurear.

Escucho que se abre la puerta que da a la otra oficina. Escucho:

-¿Y, maricón, te vas a ir a quejar con la Directora?

Comentario al margen: nunca me fui a quejar con la Directora.

Sólo digo:

-Basta, hijo de mil putas.

A ver. Supongamos que en un microsegundo uno puede razonar. Supongamos que puedo recordar que el médico me prohibió pelearme, golpearme. Ahora, si lo razono, si lo razonara, eso querría decir que, si no logran tocarme, bien podría pegarle al otro. Ok, es una teoría. Igual esa teoría ni se me pasa por la cabeza, la verdad.

Corro desde mi escritorio hacia donde está el Alemán. Él me mira con los ojos bastante abiertos. El Flaco y el Chancho gritan pará, pará.

A ver. No tengo técnica para pelearme. Lo dije: muy poca experiencia. Avanzo con mi brazo derecho extendido. Tengo los brazos largos. La mano entra en contacto con la cara del Alemán. Digo, la mano cubre la cara del Alemán. Comienzo a presionar con los dedos. Siento que el Flaco tira de mí, el Chancho del Alemán. No lo suelto, presiono más. Él mueve los brazos, trata de pegarme pero no llega a mi cuerpo. Presiono más. No pueden separarnos. El que lo logra, al final, es el Chancho. Unos segundos. Luego, el Alemán corre hacia mí. Caemos al piso. Yo abajo. Curiosamente, él no puede tocarme: lo tengo agarrado del cuello, desde abajo. De nuevo, tratan de separarnos. De nuevo, presiono. De nuevo, lo logran. Desde el piso, le acierto una patada en las bolas al Alemán, cuyo rostro sangra: tiene el rastro de mis cinco dedos que le atraviesa el rostro.

Se lo llevan. Me incorporo. Quienes vinieron de las otras oficinas, me observan. Camino hasta mi escritorio, me siento, y retomo un informe.

El Alemán vuelve a entrar, corriendo:

-¡Dale, cagón, vení!

El Chancho lo toma de atrás.

-¡Vení, cagón, vení!

Lo miro. Sonrío.

-¿Por qué no te mirás la jeta, antes de llamarme cagón?

Me siento vivo. Con papá muerto hace poco, es la primera vez que me siento vivo.

Soy contratado, el Alemán es de planta.

Me informan del despido el lunes siguiente. El mismo lunes en que se presenta la antología de sexo. Me tomo dos rivotryl, y voy igual. En el escenario, dos de los presentadores comienzan a bardearme. Se suponía que esto iba a ser una fiesta, pero -me enteraré después- parece ser que la gente de la editorial quería ponerle un poco de pimienta al asunto, generar debate y que se hable del libro.

Me pregunto, entonces, hasta dónde me tendré que dejar basurear en este ámbito.

Al Alemán no vuelvo a verlo.

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Responses

  1. Qué bueno es el día en que uno sale de una oficina pública con el íntimo convencimiento de que es lo mejor que se puede hacer para intentar una vida que no sea simulacro! Y la certeza maravillosa de saber que uno no es capaz de cualquier cosa para cobrar un mal sueldo en negro. Es como un manto de dignidad repentino que nos cubre después de pasar la puerta del edificio en el que nos dejamos maltratar y menoscabar.
    Y, finalmente, lo mejor. Todos esos plantas permanentes, que nunca podrán siquiera atisbar una vida que no sea simulacro, van a estar ahí para siempre.

  2. (me olvidaba, me encantó que finalmente lo agarraras!)

  3. Y acá termina la historia de Sonia 00, supongo, que no habrá sido tan dramática como la de la 04, pero terminó mejor escrita, desde mi punto de vista.

    Y todavía te quedan tres ¿no?

  4. Me acuerdo de esos días, por acá algunos te bardeaban por lo que dijiste sobre los comentarios.
    No sé si seguís pensando en el juicio, pero me da la sensación que lo ganás.
    abrazo

  5. May, te confieso en que el día que me despidieron pensé que se terminaba el mundo. Hoy sé que el mundo que se terminaba era otro (asignaturas pendientes de relación paterno-filiales). Y, la verdad, visto a la distancia, que me cortaran un contrato en negro en el Estado fue una de las mejores cosas que me pudo haber sucedido.

    Ana, sí, acá termina. Pero tranquila: la cosecha de Sonias nunca se acaba.

    Fedet, ¿para qué perder el tiempo? El otro día charlábamos con el Editor Más Fachero acerca de la gente que bardea en los comments, o los que te dicen lo que deberías hacer en tu vida, o los que te dicen “yo nunca sería como vos, pelotudo”… La conclusión del Editor era que la vida pasa por otro lado. Si tu existencia pasa por ponerte a mirar blogs todo el día (incluso a las tres de la mañana), si tu existencia se reduce al mundo blogger, si los únicos amigos que hacés son vía, blog, es que el mundo virtual le ganó demasiado espacio al real. Es lógico, entonces, que cosas que de repente tendrías que optar por decir “esto no es para mí” y pasar a otra cosa se transformen en una batalla. Contra la nada, claro. Abrazo grande.

  6. Epa, no coincido. Yo, por ejemplo, cuando leo un libro, es decir una obra, y si esa obra está buena, suelo meterme en ese mundo cerrado. Digamos que ese libro, que es un mundo virtual, le gana bastante espacio al mundo real.

    Eso parece estar bastante bien visto. Incluso varios escritores admirados hablaban de eso como algo maravilloso.

    En el caso del blog, de tu blog, es una obra que da la oportunidad de decirle al personaje principal todo lo que se te cruza por la cabeza. No sólo es una oferta irresistible, digna de entrar a las tres de la mañana, sino que parece casi una obligación decirte: ¡No habras esa puerta que está el asesino, por el amor de dios!

    Y sí, lo digo casi como defensa porque yo hice todas esas cosas que decís, ja. Incluso la de decir “yo no hubiese hecho eso, boludo”, teniendo en claro que hace muy poquito hice lo mismo. ¡Ja!

    El epílogo, genial.

  7. Al fin, aire puro sin esos dos seres despreciables.

  8. Al fin piñas!!! Las escaladas violentas en las oficinas a veces son incontrolables…

  9. Bueno bueno, parece que el Alemán ligó por partida triple: por Sonia 00, por tu padre y por él mismo. Tiró demasiado de la cuerda y destapó tu furia contenida.
    Mirar blogs a las 3 de la mañana???!!! Quien hace eso???!!! jajajajaja

  10. Bueno, tampoco bardees vos a tus lectores! Yo he entrado a tu blog a las tres de mañana, y como laburo con la maquina prendida, muchas mas veces tambien. Tiene algo adictivo. Da como la sensación que uno aprende sobre relaciones. En plena lectura de sonia 04 empecé mi relación con mi novio, y me evité de cometer algunor errores (ojo, no solo por no imitar a las Sonias sino tambien por no imitar a Elemental). Puede parecer patetico, que uno tengo que leer un blog para eso, pero bueno, lo escribís muy claro y sirve. Eso como extra. Yo creo que uno te lee porque sos buen escritor, y porque producís mucha identificacion con el lector, lo cual es casi lo mismo, a mi entender. Pasa que Elemental, no parece el que responde los comment, e imagino que eso debe irritar a mas de un comentarista que te bardean.

    Le cuento a May que fui planta permanente 8 años y salí . Se puede.

    Muy buen epílogo. Gracias por aclarar lo de tu despido. Me tenía intrigada desde entonces.

    Besos a todos.

  11. Mariano, Curiosa, evidentemente me expresé como el orto. La cuestión pasa por los bardeos, no por ustedes. Si alguien se sintió ofendido, pido disculpas.

  12. Celebro esa pelea! Debe estar bueno poder ponerle la marca de los dedos a la vida de un puñetazo de vez en cuando, je!
    La cosecha de Sonias nunca se acaba? que mal.
    (te seguimos dia por dia las dos mujeres de la casa)
    Un abrazo

  13. ¿y ahora qué se viene?
    Se acerca el mes de marzo, y ahí sí: la novela tan esperada!!

  14. Estrella, lamento desilusionarte. La novela, al final, no saldrá este año. Esa.

  15. Me encantó este post!
    Guau, cuantas cosas te pasaron este último año, Elemental!
    Me encantó todo, menos enterarme que la novela de Sonia 04 no sale este año. Me mataste.
    Bueno, avisá de cualquier otra igual que me regalé En celo e In fraganti y me encantaron.

    Yo tmb me copo mucho con el blog, en el laburo y en todos lados. Che, me encanta! esta mal?

  16. A mí me duele más que a ustedes. Y bueno, manden mails a Sudamericana y pídanla. Yo ya estoy cansado.

  17. Aclaro el entuerto: no me parece mal que alguien lea mucho (blog o literatura), para nada, a ninguna hora. Lo que me resulta asombroso es que a veces leo bardeos (debidamente eliminados) que llegan tipo tres de la matina, y siempre me pregunto: ¿este chico no tenía otra cosa para hacer?

  18. Hola Elemental! Como decias antes, cuando una persona traiciona tu confianza optas por la total indiferencia (creo que es siempre la mejor medida a tomar). Aunque, es verdad tambien, que cuando te hartan tanto te olvidas del ¨protocolo¨y cosas como estas son las que suceden. ¨No hay mal que por bien no venga¨ siempre dicen y en este caso se cumplio, perdiste el trabajo pero ofertas nuevas salieron por otro lado. Y de nuevo eso es lo importante!
    Besos, Vero.-

    P.D: me causa mucha gracia tu aclaracion (en repeat) con respecto a leer el blog a las 3 de la mañana (se ve que somos varios los trasnochados).

  19. Curiosa, por suerte salí de la municipalidad en el 2005. Pero no era planta, sino que tenia un contrato basura q peligraba con cada cambio de “gestión” por llamarlo de alguna manera.
    Mi primer pensamiento fue
    “mequedésinlaburoquevoyahacerdiosmio”
    A las dos cuadras, increiblemente, sentí que volvia a respirar. Y, visto a la distancia, también es lo mejor que me pudo pasar.
    Con respecto a los planta permanente, por ahi es una constatación, y un deseo. Sé fehacientemente de casos que cobran 30 o 40 años de antigüedad. A los que quedaron en la repartición en la que yo estaba, les deseo que se queden hasta los 100 años ahi.

  20. ah, otra cosa. si vieron Beatlejuice saben que “los suicidas son los empleados públicos del infierno”. Nada más que agregar.

  21. May, tambien lo sé, no desconozco de lo que hablás, sólo quise decirte que hay excepciones, gente que labura, por mas estabilidad de la que goce, y que puede irse. Es raro, Recuerdo que cuando decidí renunciar, en la oficina de personal no sabían qué trámite tenia que hacer. mandar nota, telegrama, pedir una resolución?? Tuvieron que consultarlo.

  22. Es distinto leerlo y escucharlo de tu propia boca como lo escuche aquella noche luego de la presentacion de la antologia.

    Ahora entiendo toda la historia por completo…

    Besos grandes elemental!

  23. Ey! ¿Por qué? ¿No está lista o tendrás que buscar otra editorial?
    No entiendo: era éxito asegurado!

  24. Vero, son una bocha, los de función trasnoche.

    Estrella, está lista. Qué se yo, intentar comprender ciertos personajes me resulta agodator, a esta altura.

  25. ¡Buen epílogo!
    “No papito, yo conté lo que pasó”, decís…
    y sí todo preso es político, digo todo triángulo es edípico.
    Trasnochados de la lectura, uníos!

  26. jaja me sumo al trasnoblog

  27. diré boludeces, pero no bardeo, me debería sentir bienvenida ?


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