Posteado por: Diego Grillo Trubba | 25 enero, 2008

Sonia 00: ¿Se fue, nomás?

Viernes (cont.).

-¿Cómo? -pregunto.

El Flaco asiente, funerario.

-Se fue, nomás. Vino temprano, agarró sus cosas y se despidió.

-Pero no puede ser, no me dijo nada…

-Se fue, Elemental. Se fue.

Me incorporo. Voy hasta la oficina de al lado. Miro el escritorio de Sonia 00. En efecto, desaparecieron sus pertenencias. Sobre la fórmica, sólo el monitor.

Vuelvo a mi oficina.

-¿Vos le dijiste algo? -pregunta el Chancho.

-No, qué le voy a decir…

Y entonces todos desaparecen. De repente, estoy solo en la oficina. Ellos están, me miran, lo sé, pero no. Estoy solo en la oficina, que expande sus paredes hacia arriba, hacia abajo. Estoy solo en el edificio. Estoy solo. Punto.

Pocos minutos después, nos llama la secretaria para recordarnos que en pocos minutos hay reunión general de la Dirección. Cada tanto inventan estas reuniones para aparentar que se está haciendo algo. La Directora -buena mina, un poco obtusa nomás- expone los supuestos logros de su gestión, trata de inculcarnos los valores que ella cree propicios para el trabajo. Todos simulamos escuchar, nadie -salvo el Chancho o yo- se atreve a objetar nada. En el fondo, todos saben que esta Dirección es un simulacro, que nuestro trabajo es un simulacro, y siguen como si nada. Malas noticias: nuestras vidas, son un simulacro.

Sala de reuniónes. Me siento. Todos me miran. Lo sé. Todos me miran y se compadecen. Piensan, estoy seguro: este pelotudo se puso hasta a hacer dieta para levantarse a la minita con boca de petera, y ella se las picó. Sin embargo, yo pienso otra cosa. Que Sonia 00 necesita este trabajo. Que hasta me pidió guita prestada y me la devolvió apenas cobró por primera vez el sueldo. Que su familia es complicada, y ella tiene que ayudar, y ahora no podrá hacerlo. Y yo, que la iba a ayudar… Yo, que me iba a sentir menos solo…

Todos me observan. Alguien, al entrar, me pregunta si estoy bien. No digo que sí. Me encojo de hombros.

Comienza la reunión. La Directora comienza a decir sus estrategias para posicionar una Dirección sin utilidad alguna en el fantástico mundo de los alimentos nacionales. El resto bosteza. Yo ni escucho. Yo pienso que esto no sucede, que nada está sucediendo. ¿Y si me abortaron antes de nacer y lo que supongo mi existencia no es sino una ficción que me inventa el destino antes de que la cucharita me saque del interior de mi madre mientras mis manitos intentan repeler a la cucharita? ¿Por qué los militantes católicos opositores al aborto hacen tanto hincapié en la cucharita? Claro: la imagen supuestamente veraz que todos saben falaz muestra al feto como resistiéndose a morir. Sin embargo, supongo que yo, cuando metieron la cucharita, ni me resistí. Sabía lo que me esperaba y debo haber dicho, desde adentro, las manos cual megáfonos alrededor de la boca, “delen nomás, saquen todo lo que hay que sacar, que para lo que me espera la verdad prefiero que hagan ustedes lo que nunca me voy a atrever a hacer”. Pero no. Ni eso. No hubo cucharita. Y hace años que no duermo cucharita con nadie.

Si al menos pudiera… Si pudiera, por ejemplo, lograr que esta oficina se derritiese. Que todos se derritiesen. En vez de “Museo de cera”, “Secretaría de cera”. Nos derretimos. Hasta nos mezclamos, confundimos. Y alguien pasa, mucho después, y nos recoge. Con cucharita, claro. La cucharita, al fin.

La puerta se abre. Miro. Deseo un espejismo. Por favor deseo al menos un microsegundo en el que supongo, al menos, que se trata de Sonia 00. Un microsegundo de sosiego. Si existís, dame eso al menos. No me lo da. O Dios no existe o es bastante garca. Y, hablando de garcas, quien ingresa es el Alemán. Todos lo miran. La Directora se interrumpe, dice en tono de broma “pero qué bien, el Alemán se despertó temprano y vino a la reunión”. El Alemán sonríe. Se sienta. Mientras la Directora retoma su discurso más fantástico que cualquier novelade Phillip K. Dick, él se sienta y el Chancho se le acerca. Le dice algo al oído. Escucho la única palabra que dice el Alemán:

-Mejor.

Este hijo de una gran puta hizo todo lo que hizo y ahora, al enterarse de que Sonia 00 renunció, dice “mejor”.

Cada tanto, el Alemán me observa. Mis ojos le indican que están incapacitados para asesinarlo, pero que anhelan poder hacerlo. Ah, asesinar con los ojos. Con mis ojos verdes, inmensos. Si lo único lindo que tengo se transformase en una máquina de matar, mi vida sería perfecta. Digo, continuaría careciendo de sentido, pero al menos me divertiría.

La reunión termina. Me incorporo. Trato de salir de la oficina. Una voz me detiene:

-Elemental, tengo que hablar con vos.

Giro. La Directora.

Vamos a su oficina. Me siento. Ella me palmea la espalda. Creo que si me palmean la espalda una sola vez más, tendré urticaria. Se me pondrá la piel en carne viva.

-¿Qué pasó?

La miro.

-Me acabo de enterar de que Sonia 00 agarró sus cosas y se fue a la mierda. ¿Qué pasó?

La miro.

¿Qué decirle a la autoridad laboral? ¿Qué decirle a esta buena mina que vino varias veces a cenar a mi casa, con la que nos cagamos de risa, con la que a veces hablamos de Lost?

Hay dos mundos. El de las apariencias y el otro. Quienes viven en las apariencias suelen ser llamados triunfadores. Quienes no, idiotas o locos. Nadie vive siempre en uno de esos mundos, nos alternamos. Cada situación nos hace plantearnos dónde pasaremos los siguientes minutos, en cuál mundo. ¿Cuál es el que corresponde ahora, ante esta pregunta? Para peor, la Directora insiste.

-¿Qué pasó, Elemental?

Me toma de la mano. Yo estoy lejos, muy lejos. Mi voz, que comienza a escapar de la boca, suena con eco. Como si no hablara yo. Como si fuera otro, quien eligió otra vez vivir fuera del mundo de las apariencias.

Le cuento. Todo. En mi mente, en mis intenciones, la posibilidad de que no se tomen en serio la renuncia de Sonia 00. Ella necesita el trabajo, insisto. Minimizo, en mi relato, cualquier posibilidad de mala intención por parte de ella. Hago hincapié en la disputa entre dos pelotudos que superaron los treinta años. Cuando termino, la Directora me acerca su teléfono.

-Llamala, Elemental -dice.

La miro.

-Llamala y decile que venga mañana como si nada. No tiene sentido que renuncie por esto.

-¿Ahora?

-Ahora. Acá. Debe estar desesperada. Llamala.

Asiento. De repente, la Directora se transformó en un ser humano. Tomo el teléfono, el tubo, lo llevo a mi oído. La Directora sale de su oficina luego de decirme “hablá a solas, que te vas a sentir más cómodo”.

Del otro lado, suena el teléfono.

Una vez.

Dos veces.

Tres veces.

Cuatro veces.

Supongo que va a atender el contestador automático de su celular.

Atienden.

Es Sonia 00.

-¿Elemental? -pregunta.

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Responses

  1. ¿El video que nos mostraban en el colegio sobre el aborto es un simulacro?
    (de verdad pregunto)

  2. Ahhhhg! Y ahora hay que esperar hasta el lunes?

  3. Excelente!!!
    Elemental, ¿leíste Kappa, de R. Akutagawa?

  4. muy buena jugada…buena jugadora sonia00
    entiendo por que no te aviso

  5. No me voy a cansar de decirlo, volviste con todo papá.

    Saludos y buen finde.

  6. ¿Pero de verdad renunció por lo que pasó ? ¿Se renuncia a un trabajo por eso?

  7. Impresionante el ritmo y los cambios de perspectiva.

  8. Brillante, una vez, más la escritura más allá del anecdotario del sufriente Elemental.
    Me gustaron mucho, pero mucho los “deslizamientos” del significado de cucharita.
    En vísperas del fin de semana cuelga de la pregunta de soniaoo un cartelito que dice “continuará”

  9. Se ve que para algo usé la cuchara,
    porque no encuentro sopa, postre, ni ensalada…

  10. Bueno, a pesar de que estos días seguí la letura de tu blog casi obsesivamente (ya lo sabrás por el contador… lo cual me parece terrible, pero dejemoslo ahi) evité hacer comentarios porque me parecía algo zonzo opinar sobre cosas que ya pasaron hace mucho tiempo… después del comentario de la vez pasada, me quedó esa sensación… de sin sentido.
    Pero a pesar de eso, no puedo evitar decirte… ¡pooooooooor faaaaaavooooor! ¿Qué paso con Sonia 00? ¿Como sigue esto? ¿Vamos a tener que esperar hasta el lunes para enterarnos?
    Espero que no… porque la curiosidad me está matando (y no soy gato..cuac!)
    Ósculos

  11. Habrá que esperar. No queda otra.
    Sólo quería decirte, como vi que tenías la obra Gorda recomendada, que fui a verla y me gustó mucho, me habré acordado por eso la gente que vive de las apariencias, no?
    beso.

  12. Curiosa, es más trucho que el de los hombres llegando a la luna.

    Romina, en efecto.

    Fedet, no. ¿Está bueno? ¿Por qué la recomendación?

    Gise, no te apresures a sacar conclusiones…

    Paranoicafierita, buen finde tb para vos.

    Curiosa, tus preguntas pronto serán respondidas.

    Ana C., juro que no me había dado cuenta de esos manejos hasta que me lo hiciste notar. Gracias!

    Anónima, recurso viejo de telenovela, ¿no?

    Rockero, grande Calamarete.

    Flotys, lo siento, habrá que esperar. Si con Lost nos hicieron esperar ocho meses, ¿qué son tres días para un mísero blog?

    Malizia, sí, está muy buena. Un final un tanto abrupto, pero me gustó mucho. Goity es un grosso.

  13. Es una MANIPULADORA!!!!!!.

    Me pareces un buen tipo y simplemente me da coraje que te topes con ese tipo de mujeres.

    De cualquier manera, la ventaja es que escribes excelente y me encanta leer tu blog desde que lo descurbrí.

    Un abrazo.

    B.

  14. Bueno si usted lo dice…

  15. ah! y el tema de la cuchara me dio vértigo…

  16. Pero no me podes dejar asi!!

    quiero saber como sigue

    ah no…

    besos

  17. El de lo hombres llegando a la Luna es trucho????

  18. Lo genial del relato es que te va generando pasiones y violencias.

    Yo tengo ganas de meterme en la escena y decirle a Elemental: “No llames, boludo, no llames; ¡que se muera! ¡No seas boludo! ¡Dejala que se muera!”

    Y a la jefa de elemental la reprimiría con la infantería, de ser necesario.

    Otras veces me hubiese gustado meterme en escena para darle un par de bifes (reglamentarios; en mi imaginación el bife reglamentario sería un derecho e incluso una obligación legal) a Sonia 00.

    Así que está bueno.

  19. Elemental, lo leí hace bastante, pero recuerdo que me había gustado muchísimo. Creo que el tipo de humor irónico (muy) y la crítica social que tiene te van a gustar. Es una novela muy corta (hay un con el mismo nombre del mismo autor) y se consigue buscando un poco (creo que Cúspide lo tiene).
    El post me hizo recordar el libro, porque a los bebés antes de que nazcan les explicaban de que se trataba el mundo y ellos decidían si nacer o no.

  20. Elem, vengo leyendo tu blog hace unos dias y quiero reiterarte mis felicitaciones (ya lo habia hecho un por mail, que seguro no recordaras) realmente, y como dijeron muuuchas veces es adictivo.
    Nunca antes habia dejado comentario, porque queria llegar a la actualidad para hacerlo (ojo que entendi que lo que contas es pasado, tan tontita no soy! eh!) pero leyendo tanto sobre relaciones queria plantear una duda (cuasi existencial) que tengo, si me permitis el espacio para hacerlo, y ver que opinaban tanto vos, como los demas comentaristas ( a los cuales ya les tengo tanto cariño como a vos) no tiene que ver tanto con la historia con Sonia00, pero si con el amor, bueno la duda es la siguiente: se puede amar realmente a quien no te ama? no seria algo mas parecido a un metejon, calentura, capricho o como quieran llamarlo? porque para mi el amor asi solito no existe, es mas bien algo que se construye de a dos.
    Bueno eso es todo por ahora. Gracias y perdon por el atrevimiento
    Beso. Paula

  21. Luna, gracias.

    Gise, ¿vértigo por la cucharita?

    Chirli, lo siento. Ya está actualizado.

    Curiosa, eso dicen las malas lenguas.

    Mariano, tenés mi celular.

    Fedet, ninguno nacía, supongo.

    Paula, supongo que tenés bastante de razón. De todas formas, no tengo mucha idea de qué es el amor, como para responderte con seriedad.

  22. Si me impresionó la imagen

  23. jajaja

    Dios mio… vos vivís en la dimensión desconocida. Este es un capítulo de clave de sol!

    Patético…

  24. Lo de la cucharita y los restos de gente me hizo acordar a un chiste de Mafalda en que Felipe dibujaba una cuchara atrás de un vidrio con un cartel que decía “úsese en caso de guerra nuclear” y que él explicaba era para recoger los restos de la humanidad.


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