Posteado por: Diego Grillo Trubba | 5 junio, 2007

Sonia 00: El cogedero

Como casi todo ámbito cerrado donde hay un numeroso plantel humano, el lugar donde trabajo es un cogedero. El lugar donde trabajo, sin embargo, no cumple con uno de los prerrequisitos de los trabajos donde todos, tarde o temprano, cogen con todos. Y la razón por la que no lo cumple es que, para la mayoría de quienes se desempeñan acá, éste no es su trabajo principal. O sí lo es en términos económicos, pero no de vocación. Actores, técnicos alimenticios, programadores de páginas web, docentes, abogados, escritores (presente), todos tienen su atención más puesta en lo que ocurre fuera del edificio que dentro. La gran mayoría, trabaja en sus cosas de afuera incluso desde adentro, y no es inusual descubrir a alguien que habla por teléfono discutiendo con sus jefes de otros trabajos cómo debe ser la tarea que cumplirá y enviará desde acá. Es, por así decirlo, éste ámbito, un sitio cerrado con numerosos puntos de fuga, principalmente porque todos (o la gran mayoría) desearían fugarse. Los ámbitos/cogedero a los que hago referencia suelen ser estructuras rígidas, donde las personas dejan que la vida se les consuma de a poco, y el único espejismo de supervivencia es que, cada tanto, pueden cogerse a tal o cual persona. Pero nótese que cuando hablé de vocaciones de los integrantes de este sitio incluí abogados y actores, y todos sabemos que la presencia de cualquiera de estos anula cualquier clase de estudio sociológico general: los abogados porque se dedican a romper leyes -incluso estadísticas-, los actores porque necesitan alimentar su ego estén donde estén.

En donde yo trabajo, cuando entra nuevo personal femenino se inicia, en forma automática y paralela, una compulsa por ver quién se coge primero a la recién llegada. En el área de legales se llega, incluso, a desarrollar un sistema de apuestas, que incluye por lo general una cena para el macho cabrío que ose ensartar primero a la damisela de turno. Allí, los que se matan por bajarle la caña a las recién llegadas sea cual sea su condición estética son los Hermanos Maravilla y el Mandril. Del Mandril lo dice todo el apodo que acabo de colocarle: hay quienes sostienen que es pariente lejano del homo sapiens, pero se trata de versiones no corroboradas; suele pasarse buen rato en el baño acompañándose los lacios y cortos cabellos negros que coronan su oscura piel, y sale pecho inflado y brazos en pose de “mirá todos los fierros que hice”; hay, se dice, quienes intentaron entablar algún tipo de diálogo que no tocase los temas fútbol, deportes en general, gimnasios, mujeres, dinero, automóviles; una vez más, son versiones no corroboradas. Los Hermanos Maravilla, por su parte, son gemelos; uno está casado, lo cual no impide que cuando se cruza con las mujeres en el pasillo las salude con un beso mientras sus manos se las ingenian para tocar primero nuca, luego espalda, luego brazos, luego lo que siga si no lo frenan; el otro es la sombra del primero, nadie sabe por qué está, ni qué desea de la vida salvo aparecer junto a su hermano. Creo que los tres consideran que el mayor invento en la historia de la humanidad es la implementación del “after office” en ciertos pubs del bajo porteño.

Hay un actor, también. Le dicen La Masa. Nadie sabe bien de qué trabaja. Mejor dicho: todos saben en qué se debería ocupar, pero nadie posee pruebas de que alguna vez haya terminado una tarea que se le encargó. Cuando llega a su oficina, suele utilizar los teléfonos para llamar a su madre al pueblo natal y mantener conversaciones de cerca de una hora -cada día-, o a determinar a qué castings irá al día siguiente. Resulta maravilloso verlo cómo encara a cualquier recién llegada. Las frena por los pasillos y les da charla. Rubias, morochas, altas, bajas, delgadas, rellenas, lo mismo da. Hace como que las escucha, ésa parece ser su metodología. A diferencia de los Hermanos Maravilla y de El Mandril, el estilo de vestimenta de La Masa es más bien sucio, rebelde. Es actor, claro.

Obviamente, cuando Sonia 00 y Chichón de Suelo ingresan a trabajar con nosotros, todos se abalanzan sobre ellas.

Y, mientras tanto, yo me mantengo mudo o, en el mejor de los casos, me hago el irónico para aparentar que nada me importa. En especial, que no me importa cuán patética es mi vida.

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Responses

  1. Me hiciste cagar de risa. Todas las dependencias públicas son así.

  2. La verdad la descripciòn de tu lugar de trabajo me parece maravillosa…..otra que gran hermano!!!!!!

  3. Me permito insistir, el cogedero deberìa ser (ademàs de un telo) un libro……..

  4. Bueno, lo digo acá porque en el resultado de “la peor cita de mi vida” no se puede comentar.
    a) Felicito a EMMA PEEL (y a ver cuándo nos invita unos licuados)
    b) GRACIAS A TODOS LOS QUE ME VOTARON!!! GRACIAS TOTAAALESS!!! (yo les hubiera invitado unos licuados)
    😛

  5. y FELIZ CUMPLE ELEMENTAL!!!
    FELIZ SEMANA DE CUMPLE!
    QUE SEA UN CUMPLE 100% SONIA FREE!
    Besosssss

  6. Satán,

    y muchos ámbitos privados también.

    Asonia,

    en lo que más se parece a Gran Hermano es en que nadie hace nada.

    Luisette,

    gracias por los buenos deseos. Por suerte, Sonia 04 ni pintó.

  7. […] 00: Breve resumen de lo acontecido El lugar: un oscuro rincón de la oscura administración pública nacional. Hay quienes sostienen que se […]

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