Posteado por: Diego Grillo Trubba | 11 mayo, 2007

Sonia 04: Homo faber

Domingo 25 de febrero de 2007.

Despierto, compro el diario, desayuno en La Maie. Definitivamente, este lugar me gusta. Estoy medio boleado, el Rivotryl combinado con la música de anoche, pero aún así aprecio las medialunas de grasa -las verdaderas, no esas mierdas que tienen dulce arriba para tapar el gusto de si las hicieron bien o no-. Para futuro incentivo del Libanés, las camareras están muy bien. Un poco lentas, pero muy bien.

Voy a almorzar a lo de mi vieja. Ella y mi abuela me preguntan qué tal la primera noche, cuando les cuento del boliche mi abuela se lleva la mano a la boca, horrorizada, y lanza un iiiiiiiiii con el aire hacia adentro que le es característico y por el que siempre la cargamos. Mi vieja dice que bueno, preferible esos ruidos y no otros. Es la forma que elige para referirse a Sonia 04.

Vamos con mi hermano al Easy. Compramos la alacena para armar, y lámparas para colocar. En lo eléctrico, ayudará el Preceptor el próximo martes. Hoy, mi hermano.
Con él armamos una mesa para el televisor, home theater y el reproductor de DivX. Ambos somos lo que usualmente se define como inútil hogareño, pero nos las ingeniamos. El manual con las instrucciones, además, es sumamente práctico. La terminamos, queda perfecta, casi diría que linda.
-Me tengo que comprar una -dice mi hermano-. Está buenísima. Y la armamos nosotros.
-Somos homo faber, nene. Finalmente, somos homo faber.
Con la ayuda de un manual de instrucciones, claro.

Mi hermano se marcha. Le digo que puedo armar solo la alacena. Es alta, angosta, blanca. Desarmo la caja, separo los componentes, leo las instrucciones. Lo hago en la cocina, que está un poco más fresca que el resto del departamento. Pongo manos a la obra, y de repente las acciones toman el valor de lo simbólico: pedazos sueltos de madera a recomponer, ensamblar. Mi vida hoy, pienso. Tomo el destornillador, la base de la alacena. Obro febril, concentrado, como si se me fuera la vida en esto, como si armar esta alacena fuese una representación de las posibilidades que tengo de levantarme luego de la caída estrepitosa que significó Sonia 04 en mi vida. Pongo música, los Redondos, sigo. Colocar un estante y que se sostenga entre las paredes, que las gotas de transpiración caigan sobre la madera. Ponerlo de pie, ensamblar la puerta para que pueda abrirse y cerrarse. Terminar la alacena, mirarla ahí, de pie, en el centro de la cocina, pura materialización de esperanzas. Está ahí, pude armarla, solo. Está ahí, de pie, como yo. Con la puerta un poco torcida, es cierto, pero a esta altura uno no le puede pedir tanto a la vida, ¿no?

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Responses

  1. Cuando arme una mesa para tv gauchita de 100p. comprada en el coto, me senti una cuasi carpintera, todavía sostiene la tv, pero la puerta está caida, así… asimetrica, desordenda, así como mi cuerpo con su tatuaje y mi vida con su kaos.
    realidad idem.

  2. Marinita,

    si necesitás ayuda con la puerta, conozco un par de carpinteros voluntariosos.

  3. Hace un tiempo me compré una biblioteca para armar, la cosa es que no cazaba una, no podía atornillarla, no había forma. Compré un destornillador nuevo, mi cuñado me prestó el suyo que es eléctrico…intenté, intenté, dale que va…y nada.
    Medio que no me gusta joder y pedir ayuda, pero el marido de mi hermana se apiadó de su cuñada-naba-soltera y me ofreció su ayuda presencial por un nesquik con galletitas.
    Acepté. Yo trataba de ayudarlo, para no sentirme taaan inútil, y en una de esas…veo un fierrito en forma de L y le digo ¿y esto para qué es?¿es para hacerla esquinero?
    Era la llave allen!!
    Nah! Se me cagaba de risa en la cara, atornillamos todo en un pedo. Hasta el día de hoy me siguen gastando con eso…
    Tengo que buscar otro consuelo, lo del Homo faberno es para mí.
    😛

  4. Luisette,

    no lo tomes a mal, pero en la hojita esa que viene en la caja, esa hojita a la que llaman instrucciones, está identificada la función decada pieza. Esa “ele” está identificada, prístina. Igual, te confieso que a mí me llevó un buen rato y al final se avivó mi hermano.

  5. Sí, tenés razón, seguro que sí.
    Pero no lo entendí. Lo siento, no puedo ser una luz para todo.
    En algo tengo que fallar.
    😛

  6. Luisette,

    no te preocupes. Hay cosas más importantes, para que salgan bien.

  7. Repuntaste en cuestiones musicales con los Redondos, bien ahí.


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