Posteado por: Diego Grillo Trubba | 10 mayo, 2007

Sonia 04: Somos tan constructivos y civilizados

Martes 20 de febrero de 2007.

Despierto. Boca pastosa. Quizás tendría que aflojar con el Rivotryl. Desayuno. Voy hasta la computadora, la enciendo, me freno. No me tengo que poner a jugar con el PC Fútbol, porque me cuelgo y después pierdo todo el día. No, soy un tipo productivo, esta semana me mudo. Mientras pienso en eso, suena el teléfono. Atiendo. De la inmobiliaria -la nueva, la del depto de Charcas y Virasoro-, quieren avisarme que ya cotejaron la garantía de mi vieja, que está todo bien, que se comunican con el dueño y coordinan un horario para que la firma del contrato sea el próximo viernes. Cuelgo. Le mando un mensaje de texto a mi vieja para avisarle de la novedad. Cinco minutos más tarde, me llama, contenta. Diez minutos más tarde llama mi abuela, también contenta, me pregunta si estoy bien. Me está empezando a cansar, que todo el mundo me pregunte si estoy bien. Pero bueno, lo hacen porque me quieren.

Salgo. Estoy de buen humor, con la novedad. Voy al mismo locutorio de ayer. Sí, ya estoy en condiciones de escribir. Posteo esto en el blog.

Por la tarde, después de almorzar, voy a la Clínica y Maternidad Suizo Argentina. Ayer la Trotamundos me mandó un mensaje de texto en el que me avisaba que la Mujer Imperfecta había dado a luz. Antes de llegar, dudo: ¿compro o no un ramo de flores? ¿Se sigue usando? ¿Qué carajo se estila, en una situación así? ¿Le convido de mi Rivotryl?
Mientras subo en el ascensor, me pregunto si no molestaré. Entro, y si veo que están apoliyando o algo así, me voy a la mierda, me prometo.
Llego. Golpeo la puerta. Es irónico, pero en este mismo piso estuve internado, hace un par de años, cuando mi primera trombosis. Del otro lado, me dicen pase. Paso. Atravieso el cuarto de hall, llego a donde la Mujer Imperfecta, sentada, le está dando el pecho a su hija recién nacida.
-¡Elemental, qué sorpresa!
La saludo con suavidad. No sé si darle un beso a la beba, no sé cómo es la problemática de los gérmenes en estos casos, aunque también tengo miedo que piensen algo que no es cierto -que no me gustan los bebés-, así que en lugar del beso digo:
-¡Qué linda!
Está el marido de la Mujer Imperfecta, que es el Hombre Imperfecto. Simpático, fachero. Enseguida, nos ponemos a charlar. Yo al principio lo hago en susurros, para no despertar a la beba, pero luego me acostumbro. Les pregunto cómo fue el parto, las condiciones de la prepaga, qué se siente. Me cuentan, divertidos. Es extraño, verlos ahora. Sin distintos, no los mismos que vi la última vez en lo del Piletero. Ahora son Padres. Sin embargo, la Mujer Imperfecta se lo ha tomado con naturalidad, como parece tomarse, siempre, todo.
-Me enteré que volvés al blog -dice, con una sonrisa comprensiva.
-Y, tengo que hacer algo con todo lo que pasó, ¿no?
-Tengo una amiga que es re fanática. Se puso re contenta, cuando le dije que volvía, dice que ahora va a tener qué leer en el laburo. Yo le dije que no se pusiera tan contenta, que si volvías era porque habías cortado y debías estar hecho mierda.
-Y, sí.
Dejo pasar un segundo.
-¿Y qué tal está, tu amiga?
-Es muy linda, muy inteligente. ¿Querés que te la presente? Ah, no sé, ella lee el blog, tiene miedo que después escribas sobre ella…
-Si le prometo que no escribiré sobre ella, ¿serviría?
-Pero… ¿Querés que te la presente? ¿Ya?
-No, la verdad que no. Por ahora no. Dame un par de semanas, por lo menos.

Cuando salgo de la Clínica, camino hacia el Abasto. En el trayecto, recuerdo la imagen de la Mujer Imperfecta con su beba en brazos, y el Hombre Imperfecto que las miraba babeándose. No sé por qué, pero me pongo a llorar en la calle.

Me encuentro con el Preceptor. La idea es ir al cine. Sacamos entradas para ver “Letters from Iwo Jima”, de Clint Eastwood. Vamos a comer, me pregunta por las novedades. Le cuento.
-Lamentable, lo del celular. Cuando vos le sacaste las cosas no fue por la guita, fue por otra cosa. Esa mina no entiende nada nunca. Es increíble que nunca haga una bien. Es un monstruito.
-Y sí -digo.

Medio Rivotryl antes de entrar al cine.

Cuando empieza la película, apago el celular. La peli no está mal. Me gusta, aunque me cuesta concentrarme.

Cuando salgo del cine, enciendo el celular. Enseguida, llamada perdida. Mi vieja que quiere festejar por el depto, pienso. Escucho. Sonia 04. Mierda. Escribo un mensajito: “bancá que después te llamo”.
-¿Quién era? -pregunta el Preceptor.
-Mi vieja -digo.
No quiero preocuparlo.

La llamo cuando llego al depto, media hora después. Me saluda con afecto. ¿Está drogada? Le explico que tardé en responderle porque fui al cine, no de maleducado.
-¿Fuiste al cine? Qué bueno -dice-. ¿Qué viste? ¿El perfume?
¿Por qué mierda me pregunta esto? ¿Qué carajo le importa?
-No -respondo.
-Ah.
Me explica los motivos por los que me llamó. Aparentemente, su módem de Speedy -el que tenía en su depto/consultorio/depto- quedó acá. Quiere saber si se lo puedo dar. Si se lo puedo dejar al portero.
-No, al portero no se lo doy -digo-. Me da vergüenza. Tocame el timbre y lo bajo.
-Me parece mejor. Más civilizado. Estuve hablando con Malena, y me parece que vos sos un buen tipo, te quise mucho, y me gustaría que fuéramos amigos.
¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿LO QUÉ??????????????? -pienso.
-Quizás no ahora -sigue-, quizás dentro de un par de años. Pero quiero que sepas que te respeto mucho y me gustaría que fuésemos amigos.
-Mirá, Sonia 04. Yo quiero que vos estés bien, en serio. Pero ser amigos, la verdad no.
Y que me empieces a contar que salís con tipos casados como hiciste con Rafael ni en pedo, pienso.
-No, yo digo en unos años. Cuando pase el tiempo.
-Cuando pase el tiempo quizás estemos muertos. Acá nos hicimos mucho daño, Sonia 04. Es irremediable, y lo mejor es que cada uno siga su vida. Si querés, te doy un consejo: la próxima vez que salgas con alguien, no lo vuelvas loco hablándole de tus ex.
-No quiero escuchar tus consejos.
-¿No querías ser mi amiga?
-En unos años.
-Ah. Bueno, ¿pasás mañana?
-A las 8, ¿está bien?
Pienso en lo que me cuesta despertar, desde el Rivotryl.
-No, mejor a las 10.
-No, yo tengo que ir de Malena… ¿Pero a esa hora vos no estás en el trabajo?
-Estoy de vacaciones. ¿Te acordás que íbamos a ir a Nono?
-Ah.
-¿A qué hora?
-Salgo de Malena… Dejame pensar… Tipo 11 y media, ¿está bien?
-Está bien.
-Lo de ser amigos lo dije en serio, eh.
-Yo también dije que no en serio.
-Pero en unos años.
-Hasta mañana, Sonia 04.
Y cuelgo.

Mañana me tengo que cruzar de nuevo con esta, pienso.

Otro medio Rivotryl.

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Responses

  1. Que desgastante…


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