Posteado por: Diego Grillo Trubba | 8 mayo, 2007

Sonia 04: La última sesión de terapia de pareja

Lunes (cont.).

Silvina nos recibe con amabilidad. Nos ubicamos. Hay un instante de silencio. Silvina estaba anoticiada de la ruptura -la llamó Sonia 04, el martes en que me llamó porque estaba desesperada por verme y luego se olvidó-, y su pregunta acerca de cómo nos sentimos, creo, apunta a eso, a dar un cierre supuestamente civilizado a la relación. No soy de los que creen en rupturas civilizadas, aunque profundizaré sobre eso más adelante. Lo que importa, de momento, es que ahora, en este mismo instante, Silvina pregunta cómo estamos en ese tono entre mortuorio y dulce que se le dedica a los que acaban de atravesar -o están en medio de- una tragedia.
-Bueno, desde el último encuentro -digo, con simpleza de microrrelato-, nos peleamos, cortamos y nos reconciliamos. Nos vamos de vacaciones el sábado. A Nono.
Silvina nos observa, muda. Creo que pasa un minuto. En verdad no sé si es sorpresa, espanto o simplemente deja correr el tiempo para que la sesión termine antes de escuchar nuestras estupideces.
La mira a Sonia 04, como para que hable. Sonia 04, antes de hablar, espera a que sus ojos se llenen de lágrimas. La descripción, la elección de palabras, no es gratuita: las lágrimas no están ahí, pero ella presiona los labios, traga saliva, y luego sí, ahí están, como elemento indispensable de la puesta en escena de lo que está por decir. Lo que dice:
-Tengo mucho miedo.
-Es entendible -dice Silvina, con el tono de quien no entiende.
-Pasaron tantas cosas… -dice Sonia 04-. Yo no sé si es recuperable.
-A mí me parece que las vacaciones son una buena oportunidad para estar tranquilos, para ver si las cosas se recomponen -digo, con espíritu constructivista.
-Eso está muy bien -dice Silvina, con el tono de quien no cree en sus propias palabras.
-Tengo miedo -repite Sonia 04, y las lágrimas contenidas aparecen y desaparecen de sus ojos a velocidad pasmosa-… Pasaron tantas cosas… Yo no sé si podremos recuperarnos…
-Yo creo que el miedo es una buena señal -dice Silvina-. Si no sintieran miedo… -se frena, estoy seguro de que iba a decir “estarían locos”, pero no es bueno que el propio analista diga algo semejante-… Sería como si no hubiera pasado nada, ¿no?
-Yo no sé si podremos recuperarnos -dice Sonia 04.
-Bueno -digo yo, todo buena voluntad-, pero si nos quedamos mirando el pasado seguro que no vamos a poder sobrellevarlo -de repente, me convertí en militante antikirchnerista-. Creo que todo lo que pasó debería servirnos para no repetirlo, y sólo queda avanzar.
-Sí, pero volver a vivir juntos… -dice Sonia 04.

Hago una pausa en el relato. Tomen aire. Sonia 04 acaba de plantear, así, a boca de jarro, el tema de vivir juntos. Y lo planteó como que no sabe si vivir juntos. Y lo planteó para que Silvina dirima si deberíamos vivir juntos o no. Y yo, les recuerdo, estoy viviendo en el departamento de José María Moreno luego de haber abandonado el de Acuña de Figueroa, estoy viviendo en el departamento en el que figura Sonia 04 como titular y sus padres como garantes. ¿Se entiende? Y Sonia 04 plantea esto. Justo hoy, sin haberlo planteado antes. Justo hoy, recuerdo, les recuerdo, que tuvo sesión con Malena, su analista suplente, porque Gaby, su analista titular, está de vacaciones. Digo, ¿se entiende? Fin de la pausa. Volvamos al relato.

-¿Qué? -pregunto asombrado.
-Ustedes no pueden volver a vivir juntos -dice Silvina, tajante por primera vez-. No en el corto plazo, al menos.
Sonia 04 asiente, callada.
-¿Perdón? -pregunto.
-Por lo menos tienen que esperar cinco meses -dice Silvina.
Siento que la sangre va a mi rostro, a mis puños. Estoy anticoagulado, y eso hace la sangre más líquida, corre con mayor facilidad.

A ver si se entiende: no me parece irracional, lo que dice Silvina. Casi diría que estoy de acuerdo. En un modo ideal. En un mundo ideal, yo volvería a mi depto de Acuña, Sonia 04 a su depto de Doblas -lo cual, por cierto, ha hecho- y el depto de José María Moreno desaparecería por arte de magia, para que, luego, por arte de magia -esa magia que en vez de reproducir panes hace lo propio con billetes-, si las cosas se dan, volvamos a alquilar un departamento. Pero, claro, éste no es un mundo ideal. En un mundo ideal no hay seres como Sonia 04, comprendo. Ni terapistas de pareja que le cobran a idiotas que llevan dos meses de noviazgo.

-Por lo menos, cinco meses -repite Silvina.
Sonia 04, muda, asiente.
-¿Y yo qué hago? -pregunto.
-Podés volver a tu departamento -dice Silvina con el tono de quien acaba de dar con la fórmula de transformar la tierra en oro.
-Podría, ¿no? -hago una pausa teatral-. Ah, claro, casi me olvido que hay dos razones por las cuales no podría. Primero, ese departamento ya está reservado, así que ahí no puedo volver…
-Estoy segura de que vas a encontrar otro -dice Silvina.
-…lo cual nos lleva a la otra razón. ¡La plata! ¿Cómo pude olvidarme algo así? Ah, claro, en el mundo vivimos sin dinero, estos encuentros son gratis, nadie tiene que pagar alquileres…
-No tenés que ponerte así, Elemental.
-Me pongo como me pongo. Es decir, como se me canta. Cuando yo me fui a vivir con Sonia 04 quemé las naves. Si hubo un naufragio, tiren los salvavidas porque me voy a ahogar. Yo no puedo estar cambiando de departamento alquilado cada cinco meses. Porque sería cada cinco meses, ¿no? Ah, no, cuatro y pico. No quiero ser injusto. A los cuatro meses y pico nos vamos a vivir juntos, a los veinte días yo me consigo otro departamento, a los cinco meses paso a otro departamento… ¿Alguna de ustedes se escucha lo que es esta propuesta? ¿Qué es más loco, que volvamos a intentarlo en serio o que yo me haga accionista de una empresa de mudanzas y, por qué no, de una inmobiliaria?
-Yo creo que Sonia 04 no tendría problema en que vos te quedes en ese departamento, mientras tanto -dice Silvina, con el tono cuidadosamente conciliador de quien acaba de descubrir que el encuentro se fue a la mierda-. ¿No es cierto, Sonia 04?
Sonia 04 asiente, muda.
-¿Y yo cómo mierda hago para mantener solo un departamento de tres ambientes a estrenar, un departamento con las características que ella se encaprichó en que debía tener y que no responde a mis posibilidades económicas? -pregunto, casi grito.
-Yo creo que Sonia 04 no tendría problema en pagar la mitad del alquiler, mientras tanto -dice Silvina-. ¿No es cierto, Sonia 04?
Sonia 04 asiente, muda.

Hago otra pausa. No sé si notaron un pequeño detalle. Este encuentro/sesión se ha transformado en un diálogo entre Silvina y yo. Sonia 04 se mantiene muda y asiente a todo lo que dice la terapista de pareja que atiende incluso a no parejas. Sonia 04 transformó su piel en madera, redujo su largo cuerpo y se transformó en un muñequito de ventrílocuo que ni siquiera se esfuerza en mover los labios -torcidos, como de costumbre- cuando habla quien la manipula. Cierro la pausa.

Hay silencio un tiempo prolongado. Creo que un minuto. Un minuto de silencio es mucho, cuando hay tres personas, y más cuando se supone que esas tres personas se encontraron para conversar. Yo pienso. Yo comprendo.
-Una cosita -digo.
-¿Sí? -pregunta Silvina, con entusiasmo, supongo que cree que me tranquilicé.
-El jueves Sonia 04 me llamó. Dijo que me extrañaba. Vino al depto, cogimos y se fue a su consultorio, o debería decir su casa, no sé, ya estoy mareado. Lo reduzco a acciones: vino, cogió, voló. Pero el viernes durmió ahí, y el sábado también, y ayer. No entiendo, desde el viernes a la noche que está durmiendo ahí, que de hecho estamos conviviendo. ¿Y ahora no sabe? ¿Qué mierda pasó, entre hoy a la mañana y ahora, que no sabe? Por otro lado, ¿qué se supone? ¿Que me quede en el departamento esperando a que ella tenga ganas de quedarse a dormir, después de coger? ¿En qué lugar me coloca, eso? ¿Y todo porque no tengo guita para alquilarme algo? ¿Qué carajo soy, qué lugar me están dando?
-Bueno -dice Silvina, ya en terreno reconocible para su profesión-, ésas son preguntas que no le dirigís a Sonia 04…
-No me den vuelta la tortilla, que de pelotudo tengo bastante por haber pasado por todo esto, pero no para que me den vuelta el discurso. Ya sé que me pregunto cuál es mi lugar en el mundo, eso dedicaselo a algún forro que cree que preguntarse eso es inédito. Lo que me estoy preguntando es algo práctico: ¿qué lugar me queda en la pareja si hacemos algo así, como lo que proponés? Y, fundamentalmente, ¿quiero ese lugar? Respondo: no quiero ese lugar. Si vinimos acá todo este tiempo es porque Sonia 04 actúa con el desapego que se presupone en los hombres y yo con la dependencia que se presupone en las mujeres. Y ahora, como solución, lo que se plantea es profundizar en esa mierda que no quiero para mi vida.
-¿Qué pensás, Sonia 04, de lo que dice Elemental? -pregunta Silvina.
Sonia 04 -lágrimas contenidas ad hoc- dice:
-Yo estoy mal, no sé qué hacer.
-O sea que quien tiene que hacer soy yo -digo.
-Hoy fui de Malena, mi analista suplente, y ella me dijo que lo que tendríamos que hacer es la plancha, dejarnos llevar, dejar que las cosas pasen y ver a dónde nos llevan.
-¿¿¿¿¿LO QUÉ?????? -grito.
Silvina y Sonia 04 me miran, sobresaltadas.
-¿Hacer la plancha? No entiendo -digo-. ¿Y qué mierda hiciste, hasta ahora? ¿Croll?

Nos despedimos de Silvina en la puerta de abajo del edificio. Antes, dijo que como la sesión había durado el doble de lo habitual, cobrará el doble. Supongo que lo hace porque sabe que es la última.
-Nos vemos cuando vuelvan de las vacaciones -dice.
-Esperá sentada -susurro en su oído cuando la saludo con un beso.

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Responses

  1. CLAP, CLAP, CLAP…

  2. jajajaj “croll”??? no pude evitar cagarme de ria cuando lei eso!

    a medida que leo me imagino a todos los personajes Silvina, Sonia 04 y a vos!!

    aunque sinceramente me gustaria ver fotos, como a la mayoria que entra aca creo, pero bue… hay que conformarse con tus descripciones que por cierto son geniales… eso si, todavia no puedo imaginar los labios cruzados de Sonia… que cosa rara che!

    besos!

  3. Elemental, ¿es totalmente cierto todo esto que estás contando?
    Qué perdido andabas.
    Yo no necesito foto de ella, la imagina idéntica a la real.

  4. Satán,

    ¿cuál es el onomatopeya para saludar al público?

    Tan Freak,

    fotos no hay, aunque si sale en libro, quién sabe…

    Serena,

    totalmente cierto. Totalmente perdido.
    ¿la imaginás idéntica a la real? ¿Conocés a la real?

  5. Andate a lo de tu mamá o a lo de tu amigo, no le debas a esta loca manipuladora.
    Lo aterrorizante es que hay gente para atenderse con ella… no se puede creer que hayan estado planeando vacaciones juntos y se te despache a las horas con esto! Sin previo aviso!
    Qué bronca me da…


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