Posteado por: Diego Grillo Trubba | 4 mayo, 2007

Sonia 04: La levedad de una cena, el peso de las palabras

Viernes 2 de febrero de 2007.

Despierto. El clima, en el departamento, enrarecido. Camino, pero es como si a cada paso fuera posible pisar una mina oculta en el piso flotante. Sonia 04 se despierta, remolonea, yo tomo mi café -entre otras cosas, el miércoles dijo que a ella no le gustaba que yo le llevase el desayuno a la cama, porque la despertaba-. Le pregunto a qué hora termina de atender en Lanús, ella me dice que ocho y media.
-Bueno, entonces volvé medio a los pedos, porque los chicos vienen a las 9 y media.
-¿Los chicos?
-La Trotamundos, la Cuyana y el Libanés. Hoy es la cena, ¿te acordás?
-Uy, cierto. Pero mejor que no vengan. O, si vienen, mejor que yo no esté. Con todo esto que pasó…
-Con todo esto que pasó, me parece que nos haría bien volver a la normalidad, y ellos tienen buena onda.
-Sí, pero no. No quiero. Prefiero que estemos solos.
No estoy del todo de acuerdo, pero la entiendo. Le digo que yo me ocupo.

Le envío el siguiente mail a la Trotamundos, el Libanés y la Cuyana. Se titula “El aguafiestas”.
Mis queridos, buenas y santas. Les escribo por una mala nueva. Voy a tratar de ser lo más honesto posible: esta semana fue muy difícil tanto para Sonia 04 como para mí, hubo muchas discusiones, etc., que recién comenzaron a amainar ayer. Lo cierto es que ambos estamos agotados, y creemos que lo mejor sería posponer la reunión de hoy para el próximo viernes. Les ruego me disculpen por no avisarles antes, pero esperé hasta último momento para ver hasta dónde se podía pilotear. Por favor, no se enojen. Y, por favor, ¡acepten venir el próximo viernes! Espero sus respuestas. Beso, abrazo,
El mail también tiene como destinataria a Sonia 04, en destinatario oculto, para que vea que estoy tratando de llevar esto del mejor modo posible, sin que ella quede mal parada (cosa que temía, rato atrás).
El Libanés es quien primero responde, quiere saber si igual nos encontramos a las 7 y media en Rivadavia y Acoyte para charlar. Le digo que sí. Enseguida, envía un mail a la Trotamundos y la Cuyana, invitándolas a su casa, para que no se arruinen posibles planes de viernes a la noche. El Libanés es así.
También son así la Trotamundos y la Cuyana, que no sólo no dicen nada de que les cagué la cena a último momento sino que desean que las cosas se recompongan con Sonia 04.

Me encuentro con el Libanés. Vamos a tomar algo a “Locos por el fútbol”, enfrente del Parque Rivadavia. Lo primero que le llama la atención a mi amigo es que miro sin cuidado los culos de otras chicas.
-¿Tan mal, están las cosas? -pregunta.
Me enojo de hombros. Le cuento más o menos todo lo que sucedió. Es un monólogo extenso, en el cual no relleno los huecos que tiene mi historia con Sonia 04 en el relato que le hice hasta hoy, pero que es bastante pormenorizado en los últimos días. Él no dice nada.
-¿Y qué sentís? -pregunta.
-Que la quiero, o que no sé si la quiero. Que la quiero matar, a veces. Qué se yo, lo que siento. Lo que te puedo decir que hay errores que cometió que no sé si son salvables.
-¿Cuáles?
-Eso de “sos malo como tu mamá”…
-Sí, una expresión un poco desgraciada, la verdad -dice, piadoso, aunque su gesto dice que fue algo más que una expresión un poco desgraciada.
-Además, te confieso que no le tengo confianza.
-¿Cómo es eso?
-No sé, le metió los cuernos a un novio durante seis meses, salió con un tipo casado dos años… No sé, creo que todo eso sería mejor que no me lo hubiese contado.
-Pero es lo que hizo con otros, no lo que hizo con vos.
-Eso ya lo sé. Claro que lo sé, si es lo que me repito todo el tiempo para aguantarme. Lo que pasa es que… ¿Sabés qué es lo que pasa? Que no siente culpa, por las cagadas que se mandó. Todo paó porque las cosas se dieron así. No son cagadas que se mandó. Todos nos mandamos cagadas, más vale, y ella se las mandó con otros, pero la única forma de que hay esperanza de que no se repitan esas cagadas es que, por lo menos, digas sí, me mandé una cagada, estuve mal. Y ella no lo siente.
-La estás juzgando.
-¿Te parece?
-Sí, me parece. Y me parece que no tendrías que juzgarla. En el amor no se juzga. Si se juzga, no hay amor.
-¿Te leiste las obras completas de Bucay, vos?
-No te pongas así. Ponele que eso te jode, estás en todo tu derecho: dale una patada en el orto, mandate a mudar. Pero si te quedás, no te tiene que joder. Si la juzgás, es para irte. Si no, la aceptás y listo. ¿Se entiende?
Asiento. Las obras completas de Bucay no son recomendables para nadie, y me parece que menos que menos para el Libanés.

Sonia 04 llega, cenamos casi en silencio. La sensación es que, si no nos movemos con mucha lentitud, podemos romper algo. Pongo una película, “Alta fidelidad”, le digo que es una de mis preferidas. Cuando apago la luz, antes de presionar play del reproductor de DivX, descubro que Sonia 04 llora. Me acerco, la abrazo, le pregunto qué le pasa.
-Que me dijiste tantas cosas… -llora-. Yo no estoy acostumbrada a que las palabras se tomen con levedad.
Me separo. La miro. Hay un instante en que deseo acogotarla, que calculo cuántos años me darían en el penal de Sierra Chica si hago algo semejante, si cuando vaya a la cárcel los otros presos me romperán el culo. Justo ella, me habla de la levedad de las palabras. La misma que me contó suelta de cuerpo sus infidelidades, la misma que puede decir que no extrañó al otro. Hay un instante, decía, en que deseo acogotarla. Pero recuerdo las palabras del Libanés, eso de no juzgarla o, si la juzgo, irme a la mierda.
La vuelvo a abrazar, entonces.
Cuando promedia la película, dice que le duele la cabeza. Presiono stop. Vamos a dormir.

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Responses

  1. Recuerde, elemental, que en Alta Fidelidad hay una memorable escena en donde el protagonista le estrella un aire acondicionado a un hijo de puta en la cara….

  2. Asonia,

    lamentablemente, no disponíamos de aire acondicionado en el departamento.
    y esa escena de “Alta fidelidad” es extraordinaria.

  3. Todo indica que al final hiciste bien, Elemental. Bajo ninguna circunstancia una persona se puede ir en la mitad de Alta fidelidad. Tu blog está alterando aùn màs mi rutina ya alterada.
    Besos.

  4. Mi querida Cuyana,

    mi blog está alterando muchas cosas, por lo visto. Hoy un amigo en común me confesó que se lo recomendó a amigos de él, quienes ahora estarían reevaluando sus vidas de pareja a partir de cuánto se parecen sus chicas a Sonia 04. Lo que se dice, me he transformado en una especie de profeta elemental.
    al que no le gusta “Alta fidelidad” le sucede lo mismo que al que no le gustan las papas fritas o la milanesa a la napolitana: no pueden ser buena gente.

  5. En mi caso, alteró mi pagina de inicio, que no es poco.

  6. Curiosa,

    ¡página de inicio! ¡eso sí que es mucho!

  7. Espero que Curiosa haya tenido su segunda oportunidad. Una de mis preferidas, además de la Trotamundos.

  8. Sumo al conjunto: “gente que no le gusta ‘High fidelity'” a los que no entienden cómo uno puede querer tanto a su perro y los que no te aceptan el chocolate porque no tienen hambre (¡qué gente desubicada!)


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