Posteado por: Diego Grillo Trubba | 29 abril, 2007

Sonia 04: Preparativos

Lunes 22 de enero de 2007.

-¿Pero qué te pasó, chango? -pregunta el Chancho-. ¿Te pasó un camión por arriba?
-Me mudé -digo.
Entonces él y el Flaco me preguntan por el departamento, por la convivencia. Les cuento que el departamento es hermoso, que no voy nunca más al supermercado con Sonia 04. El Chancho me dice que lo de los huevos es grave, que los primeros días son clave, que es una demarcación de territorio. Le diría que los primeros días, según mi impresión, dejan un territorio arrasado. Pero no da.

Sonia 04 me llama al mediodía, desde Once. Fue a comprar las cortinas para el baño, que tampoco quiso comprar en los supermercados que visitamos tanto sábado como domingo.
-No sabés, Pipu -dice-. No me gusta ninguna.
Lo hubiera adivinado.
-Bueno -dice Sonia 04-, tenemos que probar en Belgrano. Ahí tienen cosas lindísimas.

Salgo del trabajo casi corriendo. Tengo que llevarle guita a mi vieja a la casa -la puta última cuota del saco de corderoy verde que me compré antes de salir con Sonia 01-, y de ahí ir a comprarle el regalo a Sonia 04. Tomo el subte en Plaza de Mayo, me bajo en Scalabrini Ortiz, pero el trayecto es demoledor en cuanto a la temperatura: salgo hecho una sopa. Llego a lo de mi vieja, están mi hermano y la perra. Él me pregunta por la mudanza, la perra se dedica a saltar en busca de besos y abrazos. Me tiro al piso, juego con ella, le doy unos besos, pero sólo un poco. Mi hermano me dice que estoy demacrado.
-La mudanza -digo, y en parte es cierto.
Minutos más tarde, parto.

A Sonia 04 no le puedo regalar sólo la nouvelle, sería un acto de tacañería de mi parte. Me pregunto qué cosas le gustan y a mí no, así no hay interpretaciones del tipo: pero te lo compraste para vos. Licuados, Sonia 04 siempre pide licuados, y hace tanto calor que una buena licuadora le va a venir bien.

Garbarino de avenida Rivadavia, Caballito. Conseguir que me atiendan es una odisea. Los empleados pasan delante mío como si yo estuviese dibujado. ¿Será por lo demacrado? ¿Me habré convertido en un fantasma? Me aproximo a un exhibidor donde hay algunos modelos de licuadoras. No tienen nada que ver con los que publicitan en la página de internet, pero bueno… Bueno, en realidad, por lo que vi en Internet, los modelos que tienen acá son mucho más chotos. Cuando giro para retirarme, uno de los empleados me mira como si me fuera a preguntar algo.
-Estoy mirando, gracias -digo.
De todas formas, creo que el insolente ni siquiera iba a formular la pregunta.

Cruzo Rivadavia lejos de la esquina, esquivo tráfico, no me queda mucho tiempo. Si sigo así, no me queda mucho tiempo de vida.

Frávega de avenida Rivadavia, Caballito. Justo enfrente del Garbarino. Acá, por suerte, un empleado me atiende. Acá, por suerte, tienen más modelos de licuadoras que en Garbarino. Acá, lamentablemente, no tengo el descuento que tendría en Garbarino con mi tarjeta del Banco Río, pero bueno, es el cumpleaños de Sonia 04, 38 añitos -o añotes-, bien me puedo permitir lujos. Le pregunto al empleado por los modelos y sus características, el muchacho se limita a leer los cartoncitos que hay delante de las licuadoras aunque, a su favor, debo reconocer que lo hace en tono convencido.
-¿Cuál es la mejor? -lo interrumpo.
El muchacho no mira los modelos, sino los precios. Elige, por supuesto, la más cara.
-Ok, la llevo.

Llego al departamento. Llamo a la madre de Sonia 04. Arreglamos que mañana vengan tipo 7, 7 y media. Dice que van a traer sanguchitos de miga.
-Buenísimo -digo-, yo me encargo de la torta y de las bebidas.
Hago particular hincapié en que mañana, cuando Sonia 04 pase por la casa de ellos para almorzar antes de ir a su consultorio de Lanús, no se les escape nada. La madre de Sonia 04 dice claro, claro, no vamos a decir nada.
De fondo escucho al padre que grita:
-Decile al pobre pibe que se quede tranquilo.
Y entonces sí, me tranquilizo.

Me ducho. Sin cortina, enchastro todo el piso.

Cuando Sonia llega, la comida ya está casi lista. Me besa.
-¿Cómo fue tu día, mi amor?
-Tranqui -digo.
Y miro el reloj: son las 10 y media de la noche. En una hora y media comienza el cumpleaños de Sonia 04.

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Responses

  1. El papá de Sonia04 sabía a lo que te enfrentabas, creo que lo del “pobre pibe” no fue al azar.

  2. Luisandra,

    creo que el padre de Sonia 04 era como esos viejitos que están en la ruta en las películas de terror, en una estación de servicio, que cuando ven a los adolescentes que están por entrar al pueblo embrujado dicen: ¿ustedes saben lo que están por hacer?

  3. Lo más loco es que de tanto maltrato te lo terminabas creyendo.
    Eso de “un fantasma?” y tu invisibilidad..
    oh my!
    Menos mal que huiste Elem!

  4. Clarita,

    esto empeora…


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