Posteado por: Diego Grillo Trubba | 27 abril, 2007

Sonia 04: Última noche en mi departamento de soltero

Viernes 19 de enero de 2007.

Antes de irme de lo de Sonia 04, la ayudo a armar las cosas para que mañana, cuando pasemos con el flete, ya esté todo listo para llevarlo. Ella planteaba que llevásemos su sommier de una plaza para utilizarlo temporariamente como sillón del comedor, y que trajésemos el mío de una plaza y media acá. La verdad, no entendí para qué quería un sommier de plaza y media en su cuarto libre del consultorio, en especial si la idea es, al no vivir más acá, empezar a alquilarlo como consultorio por horas. Le dije que era medio al pedo subir un sommier y bajar otro, una innecesaria pérdida de tiempo. Con razonamiento similar, días atrás deshechamos también la posibilidad de subir acá mi heladera y bajar la de ella que es no frost. Lo más práctico es que utilicemos primariamente lo que está en mi depto, que hay que desalojar antes del 31.
Tampoco entendí para qué deseaba mantener acá la computadora, en especial si tenemos en cuenta que siempre se quejaba de que sólo podía utilizarla por las noches. Mi razonamiento -¿para qué corno pagar dos servicios de banda ancha?- finalmente rindió sus frutos, y la computadora -CPU, monitor, teclado- y su escritorio es lo que los peones deberán cargar en la camioneta, el día de mañana, cuando hagamos escala acá antes de llegar al destino final. La ayudo entonces a desenchufar y acomodar todo en el comedor. Luego, partimos.

Terapia de pareja. Silvina nos pregunta si estamos nerviosos, ambos decimos que sí. Pregunta por los preparativos, a los que califica de “emocionantes”. Agotadores, diría yo. Es un encuentro intrascendente, por así decirlo, salvo por una frase de Silvina:
-Bueno, ahora tienen todo dispuesto para estar bien. Depende de ustedes, no arruinarlo.
El problema, justamente, es que depende de nosotros.

En el trabajo estoy pero no estoy. Es decir, estoy pero me mantengo pendiente de lo que sucederá. Soy naturalmente ansioso, pero lo que sucede y sucederá eleva mi ansiedad y mi imaginación a niveles paroxísticos. El Chancho, el Flaco, el Tanguero, todos preguntan si todo está dispuesto para la mudanza. Digo que sí. También lo preguntan el Libanés y la Trotamundos en sendos mails. Digo que sí.
Aunque, claro, no sé.

Evalúo todo lo que puede salir mal: que los peones de la mudanza se queden dormidos y lleguen en una hora en la que los de la administración del edificio (tanto de partida como de llegada) ya no me permitan hacer la mudanza, que se les quede la camioneta, que haya un incendio, que una banda de piratas del asfalto porteño se apropie de las cosas durante el viaje de un punto al otro. Cuando llego a casa, termino de preparar las cosas. Llamo, también, a la empresa de fletes para confirmar el horario de mañana: antes de ayer se habían olvidado de traer los canastos, no sería lindo que se repitiera el olvido. El que me atiende me tranquiliza, o al menos lo intenta.

La mayoría de las cosas que tengo para llevar entraron, entre los canastos y las valijas: los placards están vacíos -sensación extraña-, el televisor en la mesa del comedor para que lo saquen más fácil, los cubiertos y platos en valijas. Quedan, sí, unos cuantos libros que podremos llevar con Sonia 04 en coche, en otro viaje.
Ver el departamento así me acongoja. De hecho, se lo digo a mi vieja cuando llama para saber si está todo bien con la mudanza, si sus valijas sirvieron.
-Bueno -dice ella del otro lado de la línea-, estás por dar un paso muy importante.
Luego llama Sonia 04. Le pregunto si no se olvidó las llaves del nuevo departamento -vendrá a dormir acá-, y no, no se las olvidó. Todo parece estar en orden. Ella me pregunta si estoy bien. Le digo que sí, pero que estoy muy cansado físicamente.

Hay momentos, pequeñas acciones que indican el inicio de procesos mucho mayores. O, mejor dicho, el punto sin retorno que han tomado esos procesos. Mi computadora, no sé si lo dije, está siempre encendida. Descargo series -Lost, House- y películas con el emule. Ayer llamé a Fibertel para dar de baja el servicio, está todo bien. Navego con la inquietud de saber que habrá que ver cuándo ponemos banda ancha en el nuevo departamento. Hay películas descargadas como para el principio: entre otras, la última de Clint Eastwood, “Flags of our fathers”. Entro en algunos blogs, dejo comentarios anónimos más que nada para bardear. Recuerdo los tiempos en que este blog estaba abierto, la enorme cantidad de gente que entraba, mi angustia de no dar con una pareja en aquellos días. Loco, el tiempo, pienso. Los amigos que leían el blog saben cómo sigue la cosa, ¿qué pensarán todos aquellos con los que la relación era puramente virtual? ¿Se imaginarán que mañana me voy a vivir con Sonia 04? ¿Se imaginarán que di con alguien que es mucho más que una Sonia tal como las describía en el blog? Mejor dicho: ¿se harán alguna pregunta, luego de la inactividad prolongada del blog? ¿Cuán efímero fue el acto morboso de espiar las miserias de otro?
Hay actos, decía, que demarcan puntos irreversibles de un proceso. Por lo general, poseen una carga simbólica que les adjudicamos nosotros, que quizás para otros resultan intrascendentes, pero para nosotros no, nada que ver. Tomo el mouse, presiono inicio, presiono apagar, y por primera vez en meses no es reiniciar -a veces la máquina se enlentece y tengo que hacerlo-. Una pequeña sombra, el CPU que susurra su traca-traca y luego el corte de energía, la computadora, ese corazón que tenía este departamento, se apaga. Desarmo la máquina, coloco el monitor y el CPU junto al televisor, los cables en la mochila de mano.
Se me escapa una lágrima.

Me baño.

Cuando llega Sonia 04, se maravilla con la forma en que dispuse canastos y valijas. Dice que parezco haber nacido para esto. Se la ve entusiasmada.

Vamos a cenar afuera. Elegí la pizzería que está en Aráoz y Cabrera. Es el sitio al que fuimos en nuestra primera cita, me parece que cuaja en lo simbólico, lo romántico. Y hacen buenas pizzas, y ahora que voy a vivir en Caballito me quedará lejos. Vamos a la terraza.
Me siento inseguro, extraño. Le digo a Sonia 04 que la quiero, que la amo. Ella sonríe. En un momento detecto que, en el transcurso de la entrada -empanadas de jamón y queso- sus ojos me miran pero se desvían. Miro por sobre mi hombro, disimuladamente, para ver qué mira. Una mesa en la que hay cinco muchachos de unos treinta años, todos conchetos, todos carilindos. Sonia 04 mira con insistencia. No me molesta, no particularmente: que uno esté a dieta no significa que no pueda mirar el menú. Insisto, le digo que la quiero, acerco mi mano para que me de la suya, por sobre la mesa.
La mano se queda ahí durante toda la cena, inmóvil, pétrea, como si tuviera el brazo enyesado, sin que ella responda ni deje de mirar a la otra mesa.
Y mañana me voy a vivir con esto. Perdón, con ella.

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Responses

  1. patética, sonia04.

  2. si la verdad lo de mirar a la otra mesa ese dia es de lo peor

    otro tema
    mi hermana es pelirroja y trabaja en la secretaria cerca de ingenieria
    ojo!!!

    jaja

  3. Anónimo,

    la única pelirroja que conozco de la Secretaría, es teñida. Y así no cuenta.

  4. esto es como cuando uno va de subida en una montaña rusa, yo ya estoy esperando la caida, y sube y sube, la caida va a ser barbara!!
    avisaste el final y me deprimi

  5. Anónima,

    te juro, pero te juro por Dios, que hoy al escribir estaba buscando ese efecto montaña rusa, ese tac tac tac de antes de la caída…
    no te deprimas por el final. Soy muy fácil: si me insisten, seguiré con las pre-sonias.

  6. sí, son la misma, pero porque me equivoqué. (¿lo borrás?) pero la opinión es fuerte, la actuación de sonia04 en estos 3 últimos post me sublevó, como dicen.

  7. Antisonia,

    tus deseos son órdenes. Hasta borré mi respuesta a tu nombre. ;.)

  8. gracias, elemental. sabía que podía confiar en vos. si, pongo una c, la máquina completa el resto de mi nombre sin que nadie se lo pida. y ahora que google se ha metido en los sitios más reconditos y secretos de nuestras vidas, me da cosa que mi nombre aparezca acá y allá, sin orden, sin dirección, perdido.

  9. Antisonia,

    gracias por ese “sabía que podía confiar en vos”. No lo escucho ni leo muy seguido.

  10. exijo el tercer post!!!
    (sí, soy exigente, no puedo?

  11. Marina,

    ¡hoy hubo tres posts! ¡cumplí!

  12. no, en serio estoy deprimida, como cuando uno va acabando un libro y quedan pocas paginas, quiero saber elfinal, pero no se que voy a hacer despues. sentimientos encontrados…

  13. Anónima,

    la verdad, esto de escribirle algo profundo a una “anónima” se me dificulta…
    creo que lo que narré y aún estoy narrando acá es la historia de un desamor. En cierto sentido, la historia de un chabón bienintencionado pero pelotudo que intentó construir algo con alguien que no estaba en condiciones de hacerlo (sea por la razón que sea), y que cuando sucedió eso el chabón bienintencionado se encaprichó en que tenía que andar. Digo, como dije en algún post, creo que soy un escritor moral, sino moralista, entonces habrá una moraleja.
    la moraleja no estará en la historia en sí sino, espero, en quienes la leyeron, en el profundo deseo de que no se cometan los mismos errores -tanto de Elemental como de Sonia 04-, de que esto sirva de algo más allá de mi horrorizada catarsis.
    mientras haya gente que se anime, mientras haya gente que camine, la tragedia del Elemental y la Sonia 04 habrá servido de algo.
    no sé si te saca la depre, pero bueno, es lo que pienso y siento.

  14. en cierto futuro, idea:
    bloggers invitados (una especie de host invitado de saturday night live). una semana. vos editás. tono similar. podrían ser personajes de tu blog. que podría funcionar (si querés, ya tenés un invitado).

  15. Hoy pasé por “La casa del queso”. Iba en el 168, vi el local desde arriba del colectivo y no podía creerlo. Me dio una emoción, como quien reconoce en la vida real el lugar donde se filmó su película favorita. Definitivamente, soy una fanática del Blog.

    Sobre los últimos relatos, desde la forma del contrato en adelante, una delicia. La mejor frase: “más pesados que conciencia de católico”. Sobre Sonia 04, desde que leí que dormía con la boca abierta y le colgaba un hilo de baba, y que el hilo de baba era más grueso que sus labios, no puedo imaginármela de otra forma. Si algo me faltaba para saberla desagradable era esa imágen. Sobre el autor, un talento. Sobre Elemental, un sol.

  16. Mr. T,

    dejame pensarlo. Tu historia con la chica del “no beso” pensaba contarla yo en un diálogo contigo. Veremos.

    Curiosa,

    evidentemente, todos los caminos te conducen a mí. Ojalá supiera quién sos. ¿168? Mmmmm… Belgrano. Poco dato. Buena redacción, alta fascinación. La verdad, ni idea. Pero, reitero, todos los caminos parecen conducirte.
    gracias por los elogios.

  17. Cada vez que decís que no tenés idea de quien soy, o sea que no dejé un solo recuerdo en vos como para que te haga adivinar, me partís el corazón.

  18. Curiosa,

    a ver, no tengo idea de quién sos porque, por los datos que dejás acá, parece que valés la pena. Mi hipótesis, en ese sentido, es que te conocí en un período particularmente oscuro, en el que estaba avergonzado de mí mismo (y, si sigo con el blog, tarde o temprano lo contaré) y conocía mujeres que valían la pena pero el que no valía la pena era yo, y desaparecía.
    por otro lado. No exageres o voy a sospechar que me estás tomando el pelo.

  19. Lo único que puedo decir es que no exagero, y que menos te tomo el pelo. No exagero en cuando a que te digo lo que siento, tal como lo siento. Ahora si mi sentimiento es exagerado puede ser.

    ¿En qué años fue tu “período particularmente oscuro”, a ver si la historia que tuvimos sucedió entonces?

  20. Uy, oscuros unos cuantos… Particularmente oscuros, te diría que desde el ´99 al ´04.

  21. Entro en ese período, en el final.

  22. Ok, si hubo sexo -y por lo que decís creo que lo hubo-, sólo hay dos posibilidades. MP o ropa interior de leopardo.

  23. MP son iniciales? Si lo son, no son las mías. Y nunca usé ropa interior de leopardo. Evidentemente, me borraste de tu memoria. Y eso que salimos varias veces. Y acá demostraste tener mucha. Y no te hice nada malo. Qué feo. Me siento mal. No importa, te voy a seguir leyendo. Besos. Sí importa, pero qué puedo hacer.

  24. Sólo diré una cosa: lo mío, un papelón. Pero tengo buena memoria, es extraño. Evidentemente, no fue en el 2004.
    Te pido disculpas, no es algo que me suceda con frecuencia.
    ¿Eras casada o soltera? ¿Nos conocimos por la web?

  25. Sí sucedió en el 2004. Era y soy soltera.

  26. Curiosa,

    si no me equivoco, no soy quien creés que soy.

  27. Por lo que conozco a Elemental, dudo mucho que no se acuerde de algo: tiene una memoria tremenda. Lo conocí a finales de su época oscura y doy fe de su cambio. Igual, inisisto, querida Curiosa, o no le das suficientes datos o te confundís de persona.
    La historia del no beso necesita espacio cibernético urgente. Yo pensaba usarlo también (desde otro punto de vista) en mi posble blog de consultas afectivas.
    Besos,
    Trotamundos

  28. Mi querida Trotamundos,

    gracias por su intervención, como de costumbre.
    se me acaba de ocurrir algo: podríamos hacer un anillo de blogs. El diario de un neurótico, El diario de un inconciente, El consultorio de la Trotamundos, uno del Tarta, otro del Libanés, otro de la Cuyana y su cine…

  29. Insisto, se quien sos, quien soy, lo que tuvimos y el año. Todavia recibo tus mail, cada vez que mandás el anuncio de uno de tus cursos u otro dato. De hecho recibi el mail en el que anunciabas tu blog del inconciente, donde hay un link a este. Ademas, dejas demasiados datos como para no reconocerte. La relación con tu viejo, tu hermana y tu cuñado que bailan tango, tu amor a los perros, tu profesión. Sos vos. Sin duda. Y pensandolo bien, no puede ser que no te acuerdes de mi, posiblemente creas que sucedió en otro año.

    ÚItimo dato, porque siento que se duda de mi palabra. En ese entonces, escribías una novela cuyo capítulo 4 empezaba así: “Ernesto Millán murió en un accidente naval en las costas del Río de la Plata, durante una noche de tormenta”. Tengo hasta el capítulo 9. Me los pasabas de a uno. Un día la relación se terminó y me quedé con las ganas de leerte mas, hasta que encontré este blog. Si terminaste la novela en cuestión, y hay un lugar donde pueda encontrarla, te agradecería el dato.

    (Creo que la estabas escribiendo en ese momento, aunque puede ser que, aunque me la mandaras de a un capítulo, ya la tenías terminada; no lo recuerdo)

    Besos.

    Y sin con esto no me sacás… No quiero pensar en eso.

  30. uh! los comments se están poniendo casi igual de interesantes que el blog! sirven de consuelo para las adictas como yo.
    la propuesta de mr t está buena y me parece más viable que la del anillo de blogs (ojo, me encantaría un blog de la trotamundos, eh). yo colaboro con material, elem., si querés. y tengo bastante!
    en cuanto al misterio de la curiosa, si no es que está equivocada sobre tu identidad, creo que a esta altura ya entra una cuestión de orgullo: no te va a decir quién es, quiere que lo adivines. pero claro, da pocas pistas: curio, tirá alguna posta al menos, algo de lo que no se pudo haber olvidado (el lugar donde comieron, alguna mini anécdota relevante). y si no, a riesgo de perderme la historia pero a favor de ustedes, pasen a línea privada!!!
    besos

    pd: qué le habrá hecho pensar al comentador que lo dijo que le elem ahora salía conmigo? me da curiosidad (soy curiosa también)

  31. bueno, mientras escribía el comment curiosa se me adelantó con el dato. a ver qué pasa ahora! bien por curious.

  32. Curiosa,

    ok, sé quién sos. La novela es mía, inédita, y sé cuándo la escribí y a quién la envié. Lamento que hayas tenido que apelar a mi ego para refrescar mi memoria.
    escribime por privado. Me gustaría saber de vos.

    Marina,

    si supieras la cantidad de gente que me dijo que tendría que tener algo contigo…

  33. Curiosa,

    ah, si te queda alguna duda de que estoy bolaseando.
    JV.

  34. Ok! Felicitaciones. Menos mal. Ahora, yo tambien tengo mi ego: tan desapercibida pasé?

  35. Curiosa,

    no pasaste desapercibida, para nada. Eran mis tiempos oscuros, ya lo dije. Aunque con todo esto me puse a calcular cuántas chicas había conocido en ese tiempo y, la verdad, ¡creo que tendría que volver a la actitud de entonces!
    bueno, cuestiones personales seguimos por mail, ¿ok?

  36. Ok. Pero no queria dejar a los lectores de los comment con la incógnita. Te veo en mi outlook, que como habrás visto soy mucho más tímida que por acá.

  37. Mmmm…
    vos te querías despedir de los 5 que tenías mas a mano, qui´zas Sonia04 necesitaba que los 5 de la otra mesa le hicieran una despedida también.
    Otro tema: veo que el stock de Sonias nunca se acaba.

  38. Luisandra,

    lo de Sonia 04 es indefendible.
    la cosecha de Sonias, sí, nunca se acaba.
    pero busco algo distinto que una Sonia.


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