Posteado por: Diego Grillo Trubba | 27 abril, 2007

Sonia 04: Lo que queda atrás

Jueves 18 de enero de 2007.

Estoy agotado. Cada movimiento se traduce en una odisea. Apenas entro en la oficina, el Chancho, el Flaco y el Tanguero me miran como si fuese un cadáver viviente.
-Mudanzas… -digo.
-Las mudanzas te matan -dice el Flaco.
El Chancho me hace una seña. Salimos al pasillo.
-¿Las cosas están bien? -pregunta.
Digo que sí. El Chancho, semanas atrás, fue el único de mis amigos que me dijo abiertamente que no me tenía que ir a vivir con Sonia 04. Estás poniendo todo vos, me dijo. Yo le respondí que, economicamente, Sonia o4 iba a poner más que yo. No, dijo él, vos ponés más: vos ponés todo lo que tenés, ella una pequeña parte.
-¿Estás seguro que las cosas están bien? -insiste.
-Sí, sí, va a salir todo bien -digo.
-¿Pero ella está haciendo algo? Porque te veo hecho mierda, chango.
-Estoy muy cansado… Físicamente, digo -porque hace falta aclararlo.
El Chancho me palmea la espalda. No insiste con preguntas. Piadoso, el Chancho.

Antes de ir a casa, dejo las hojas impresas de la nouvelle. El chico me las hace en el momento. Grata sorpresa. Ya tengo uno de los regalos para el cumpleaños de Sonia 04.

Llego a casa. Termino de acomodar libros en los canastos. Una vez que termino de hacerlo, cuando los músculos ya están resentidos, me doy cuenta de que probablemente sea mejor poner libros en las valijas y las cosas más livianas en los canastos, porque sino no podrán levantarlos. Desarmo los canastos, lleno las valijas que trajo mi vieja, reordeno. Miro mis manos: tienen una pátina negra que las cubre por completo. Hace calor, paso una mano por mi rostro sudado. Supongo que quedó mugre sobre la piel, mugre húmeda, sudorosa. Suena el teléfono. Atiendo. Sonia 04.
-¿Y, Pipu? ¿Cómo van los preparativos?
-Bien -me cuesta hasta hablar, pero trato de que no se note.
Sonia 04 me dice que ya consiguió las valijas para traerme. Vendrá de Lanús a casa, y de acá nos iremos -una vez que haya subido las valijas- a la casa de ella: dormiremos allá, mañana por la mañana tenemos terapia de pareja.

Me tiro a dormir. Estoy tan cansado que temo despertarme cuando llegue Sonia 04 y toque el timbre. Pongo el despertador, entonces.

Me baño.

Sonia 04 llega media hora más tarde de lo que dijo. Bajo. Subimos las dos valijas -del año del pedo, lo bueno es que son inmensas-. En el ascensor, le advierto a Sonia 04 que el departamento es una imitación de Sarajevo. Cuando entra, se maravilla por cómo dispuse los canastos, las valijas. Según ella, está muy ordenado, más teniendo en cuenta que se trata de una mudanza.
-Mi neurosis tenía que tener algún aspecto positivo -digo.
Ella me besa.

Antes de salir, Sonia 04 me pregunta qué voy a hacer con el puff. Es un fiaca azul, mi vieja me lo regaló para el cumpleaños del año pasado, lo uso para tirarme en el piso a mirar pelis en la computadora.
-¿Cómo qué voy a hacer? -pregunto-. Llevarlo, por supuesto.
-¿Te parece? Está descosido, no vamos a tener dónde ponerlo.
-¿Cómo no vamos a tener dónde ponerlo, si el departamento es inmenso?
El diálogo continúa. Cosas que no debo llevar, porque según Sonia 04 son feas: el radiador eléctrico, cubiertos, las cortinas, una cómoda, el sommier…
-Pero esperá -digo en un momento-. ¿Y qué hago con todo eso?
Ella se encoge de hombros, restándole importancia al asunto.

Cuando llegamos a casa de Sonia 04, veo que, así como en mi departamento todo está dispuesto para la mudanza, en el de ella nada lo está. Y mañana atiende en Lanús, o sea que no es para mantener el orden ante los pacientes.
-Es que yo tengo que llevar dos o tres cosas de ropa, nomás -dice.
-¿Cómo?
-Y sí… Si querés, podemos llevar mi heladera, pero con la tuya que tiene freezer creo que está bien… Además, yo quiero que tengamos todo nuevo.
-¿Y con qué plata vamos a pagar todo nuevo?
-Eso se resuelve -dice Sonia 04.
Y suena segura.

En un momento, reparo en un detalle: Sonia 04 se va a mudar al departamento conmigo, pero mantendrá el suyo prácticamente intacto. Como si, si algo llegase a salir mal, le resulte más fácil el regresar sobre sus pasos.
No lo digo. Sería motivo de discusión, y no es momento para eso. No con los peones y flete de la mudanza ya contratados.

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Responses

  1. Mirá, por ahí la mina estaba menos ansiosa de irse a vivir con vos, tenía sus dudas (razonables por el poco tiempo que hacía que se conocían), etc. Es lo que yo leo en sus actitudes defensivas; pasa que ella debería haberte dicho “mirá, Elemental, prefiero que vayamos mas despacio, que disfrutemos de vivir separados, de estar juntos de a poco, de conocernos” Y no decirte que sí a tus locas ideas del depto y la convivencia; para después poner trabas, o no arriesgarse en nada (digo por lo del contrato y lo del del depto viejo). Digo, no supieron manejar los tiempos, ninguno de los dos.

  2. Luisandra/Louise,

    creo que, en efecto, el irnos a vivir juntos fue un proyecto loco, demencial. Lo que sí, es que si bien en su momento lo propuse yo, ella bien podría haber dicho que no. De hecho, si recordás, yo fui el que en determinado momento dijo “mejor posterguemos lo del depto, vayámonos de vacaciones y veamos qué onda”. Luego, se dio el llamado de la inmobiliaria. Ella dijo que sí, y yo también. Error de ambos. Lo que sí, y en esto mi defensa es convencida, obré en consecuencia de ese “sí”. Por más demencial que fuera.

  3. Yo no sé cuanto hay de verdad en lo que contás. Obvio que si es como contás, es crónica de una muerte anunciada. En una de esas vos no lo viviste así. Lo que siempre me pregunto es qué pensaría Sonia 04 mientras duró la relación. ¿Para qué carajo salía con alguien? ¿Para tratarlo como el culo? ¿No se había anotado en una página para conseguir pareja? ¿Para qué mierda la quería?

  4. Satán,

    en lo que cuento hay todo lo de verdad que posee mi versión de los hechos. Como bien te preguntás, vaya uno a saber qué pensaba, qué sentía Sonia 04 en este periplo lamentable por el desamor, o por qué se metió en algo semejante, o por qué hizo lo que hizo. No trato de entenderla, lo intenté y me resultó imposible. Tan sólo trato de retratarla. A partir de mi ojo, claro.

  5. Grossso.
    El texto que más recomendé en mi vida, creo, este.
    El otro compartí, casualmente, mesa con chica linda. Conversamos.
    ¿De qué signo sos? Pará, no me digas. Piscis. ¿Cómo adivinaste? No, no te lo puedo decir… quizás después de varias cervezas. Bueno, te digo: mi madre es de piscis (esas cosas que no hay que decir). Después ella se fue y yo me quedé con Gómez, hablando de literatura, pensando en las mujeres, y en este blog, inspirador de relatos urbanos.

  6. Mr. T.,

    ¿este post o este blog, es lo que recomendaste?
    en relación a la chica y a los astros, sólo diré: nunca olvides que son útiles.


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