Posteado por: Diego Grillo Trubba | 29 marzo, 2007

Sonia 04: Antes de partir

Viernes.

Hablamos varias veces por teléfono. Sonia 04 parece tan ansiosa como yo por la proximidad del viaje. Dice cosas lindas, digo cosas lindas. Por la tarde, preparo el bolso, paso por el supermercado para comprar algunas provisiones -me dijeron que Mar de las Pampas es carísimo, más vale que vaya preparado-.

Hay cena en lo del Libanés. Festejamos, con un grupo de amigos, el hecho de que la semana pasada firmé contrato con la editorial. Cuando estoy por llegar, suena el teléfono. Sonia 04. Me dice que ya llegó a su casa, que se va a poner a armar el bolso. Conociéndola, eso le puede demandar horas. Comienza a preguntar dónde estoy, quiénes vienen a la cena. Muchas, muchas preguntas. Ya dije que no me molestan, si la dejan tranquila. Le pregunto si quiere venir, le digo que mis amigos van a estar encantados. Dice que no, que tiene que preparar el bolso. Celular en mano, toco el timbre. Nos despedimos.
-Hasta dentro de un ratito, mi amor.

Los invitados son: el Libanés -dueño de casa-, la Cuyana, la Trotamundos, el Tarta, la Mujer Imperfecta. El orden de las preguntas que caen como avalancha abordan dos temas: el contrato y Sonia 04. Mientras elegimos los gustos de las empanadas a pedir -el Tarta es increible, pide los más extraños, quiere una empanada que dice ser de salmón por $1,70, le explicamos que debe tener atún pero él está encaprichado-, respondo. Respondo que están pasando demasiadas cosas en muy poco tiempo. Que tuve varias reuniones en la editorial y todo parece estar bien. Cuando llega el turno de hablar de Sonia 04, noto que el Libanés y la Trotamundos cruzan miradas, en silencio. Es evidente que deben haber hablado entre ellos, desde la semana pasada. Sin embargo, no dicen nada. Al menos en voz alta.
La Mujer Imperfecta, con su panza de embarazada que ya es inocultable, dice que Mar de las Pampas es muy lindo. La Cuyana pregunta por el tamaño de mi bolso -¿qué metiste, ahí?-, el Tarta reconoce con frustración que la empanada no es de de salmón, la Trotamundos hace un chiste, el Libanés, tal su costumbre, propone un brindis. Brindamos varias veces, tantas como quieren. Tantas como me quieren.
Más tarde llega el Ganador, y trae a su perra, Nina. Pocos minutos después, miro el reloj y me pongo de pie. Debo marcharme. Se quejan. En serio, tengo que irme. Se quejan. Explico que vamos a salir a las seis de la mañana, que quiero que Sonia 04 duerma bien y no despertarla en la mitad, desvelarla. Se quejan, pero aceptan. Los abrazo a todos. Mientras estoy en el taxi, aún me queda la tibieza de esos abrazos.

Cuando llego a lo de Sonia 04, ella me muestra con orgullo sus bolsos armados. Está radiante. Me besa, me pregunta si la pasé bien con los chicos. La beso, le digo que me hubiese gustado que estuviera ahí. Nos besamos, vamos a la cama. No vamos a hacerlo, eso es claro. Tan claro como que, por primera vez, veo a Sonia 04 con el rostro cubierto de felicidad, y eso me pone bien.
Luego de que chequeo cuatro veces que el despertador ande bien, apago la luz. La beso en la frente. Le digo:
-Te amo.
Cuando despertemos, partiremos hacia Mar de las Pampas.

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Responses

  1. la mujer imperfecta ? en qué momento dejó de ser perfecta ?


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