Posteado por: Diego Grillo Trubba | 24 marzo, 2007

Sonia 04: El cumpleaños de la Abu

Sábado 4 de noviembre de 2006.

Nos despertamos temprano. A Sonia 04 aún le duele la cabeza, ha comenzado a menstruar, pero tiene unas jornadas de la fundación que coordina a los psicólogos de la prepaga.
-Dicen bastantes pelotudeces, pero siempre está bueno para hacer sociales -dice antes de partir.
Se arregla como si fuera para una fiesta. No es para menos: de allí volverá a mi casa, de donde partiremos hacia Lanús, hacia la casa de sus padres, hacia el cumpleaños de su abuela.

Le doy clase a mi alumna que quiere escribir el Harry Potter argentino, y al finalizar descubro con alegría que el eMule terminó de descargar “Los infiltrados/The departed”, de Scorsese, que aún no estrenaron acá. Busco los subtítulos, los consigo y la alegría es plena, aplaca los nervios por lo que sucederá esta noche. La última de Scorsese, “El aviador”, me había parecido insoportable. Ésta, en cambio, me engancha de entrada. No me convence Di Caprio, ni tampoco Nicholson, pero Matt Damon está impagable, la violencia contenida que hay en su mirada me conmueve, y la violencia expuesta de Mark Whalberg también. La película transcurre, puse el home theater a todo volumen, la balacera me cubre, Martin Sheen estalló casi literalmente, y entonces suena el celular. Atiendo.
-¿Pipu?
-¿Sonia 04?
-¿Dónde estás?
-Acá, en casa.
-Estoy tocando timbre y no contesta nadie, dónde estás.
Parece que la balacera y el home theater fueron demasiado. Bajo a abrirle, subimos y ella, con disimulo, como si intentara acomodar las cosas que hay en su bolso, se fija en que no haya nadie en casa. Creo que se fija hasta debajo de la cama. Debe haber pensado que no respondía por algo así. Yo sigo con la película. No me molesta, lo que hace: en su lugar, yo hubiese reaccionado exactamente igual.

Se baña. Se cambia. Me asombra que ahora no está vestida como para una fiesta, las ropas son notoriamente inferiores, casi de entrecasa. Yo, que me arreglé como para visitar el Palacio de Buckingham, me pregunto a donde voy.

En el coche, mientras maneja, Sonia 04 comienza a advertirme:
-Mi cuñado es un hijo de mil putas, mis viejos son dos hinchapelotas y mi abuela es una amarga.
-Te faltó tu hermana y tus sobrinos.
-Ah, cierto. Mi hermana es una insípida, una mediocre. Y mis sobrinos… Bueno, son chicos.
-¿Te parece que vaya, entonces?
-Ya les dije que venías. Además, mis viejos no son malos. Hinchapelotas, un poco pelotudos, nomás. Mi papá repite cien veces las mismas anécdotas. Ya vas a ver que va a empezar con “cuando yo era pibe” tal cosa. Es demasiado sencillo. Casi me olvido: mi tía es jodida.
-¿Le compraste un regalo a tu abuela?
-No, ¿para qué?

Hoy no es el cumpleaños de la abuela. Aparentemente, cumplió el jueves pero lo festeja hoy, porque sino la hermana de Sonia 04 no iba a poder ir. Aparentemente, el cuñado de Sonia 04 sólo la deja efectuar ese tipo de visitas los fines de semana.

Cuando llegamos, con dos horas de retraso, Sonia 04 estaciona frente a una casa sencilla y comienza a tocar bocina. La puerta se abre, y veo salir a un anciano inmenso: el padre, adivino. Luego, una mujer entrada en años, que al verla me hace acordar lo que me enseñó mi vieja –si querés saber cómo va a ser tu esposa, mirá a tu suegra-, y tiemblo. Se acercan al coche. Quienes se acercan, también, son dos chicos de 7 años -los sobrinos son mellizos, uno es gordo y el otro delgado-, que avanzan hacia Sonia 04 y miran sus manos en busca de algún regalo.
-¡Llegó la tía! -grita Sonia 04-. ¡Llegó la tía!
Yo me mantengo de pie junto a la puerta del coche. El padre de Sonia 04, que tiene una cara de buen tipo que se cae al piso, se me acerca y me tiende la mano. La estrecho.
-Vos debés ser Elemental -dice.
-Vos debés ser el padre -digo.
Hay un microsegundo de silencio. Aparentemente, de acuerdo a lo que me dirá en el viaje de regreso Sonia 04, ningún novio ni marido de ella o su hermana tutearon a sus padres. Ante mi explicación –él me tuteó, yo qué iba a hacer– ella dirá que, simplemente, nunca había pasado.
Y entramos en la casa.

Los padres de Sonia 04 viven en la misma casa que la abuela. Es decir, la abuela tiene una construcción que da al frente, y los padres se armaron una casa en el fondo. No hay jardín, pero sí un inmenso patio en el que Sonia 04, rollers puestos, se pone a correr a sus sobrinos.
-¡Llegó la tía! -continúa gritando-. ¡Llegó la tía!
Hay, en su forma en gritar, en su forma de estrujar a los sobrinos contra sí, algo que me incomoda. No sé. Es como si fuera, no sé, forzado. Como si estuviera interpretando el papel de alguien que es afectuoso pero hubiese estudiado teatro con Alfredo Alcón y éste le hubiese enseñado sólo a sobreactuar. Como si el rol que le hubiese asignado la familia a Sonia 04 fuese exactamente ése, el de tía que comete locuras, que grita sin parar mientras su hermana y su cuñado la miran con reprobación, mientras los padres se miran entre sí, mientras yo no sé qué hacer.
-Me dijo Sonia 04 que sos escritor -me dice el padre-. Eso es muy bueno.
-Muchas gracias -digo. Podría ponerme a explicarle que no soy escritor, que soy simplemente alguien que escribe con frecuencia, lo cual es muy distinto (al menos para mí), pero no puedo hacerlo, no tenemos la suficiente confianza y Sonia 04 continúa revolcándose en el piso, rollers de los sobrinos puestos.

Cenamos. Yo me siento entre Sonia 04 y el cuñado de Sonia 04. Ella me dijo tantas veces que él es un hijo de puta que me siento vecino a una catástrofe. Sin embargo, el tipo -unos cuarenta y pico, bigotes superpoblados, aire marcial, contador público, una de las tres profesiones que desprecio (las otras son abogado y martillero público -la madre de Sonia 04 es martillera, por supuesto-) por ser parasitarias, me trata con amabilidad. En un momento hace un buen gesto de acuerdo a lo que son sus códigos machistas: me tiende una botella de vino para que yo la abra. Y yo, no sé si por los nervios o qué, no puedo. Él, con cierto disimulo, dice que no hay problema y toma la botella. La abre, mientras mira de reojo, con desagrado, cómo Sonia 04 juega con los sobrinos, les cambia la comida del plato.

En un momento, viene la abuela. Está muy arreglada, maquillada, se nota que para ella esto sí es una fiesta. No sé cuántos años cumple, creo que ochenta y largos. Es bajita, la piel arrugadísima y una sonrisa que no se le mueve de los labios. Es, en su estilo, simpática. Sonia 04 se levanta, la abraza, grita abu, abu, y la vieja medio que se incomoda, le dice que se deje de molestar. Sonia 04 vuelve a la mesa, se sienta a mi lado.

La tía, que vive en los Estados Unidos, comienza a hablar acerca de sus viajes frondosos. Es un tema que me molesta, la verdad. Me molesta la gente que lo único que tiene para decir es que viajó por el mundo. Como si eso fuera lo único que hicieron en sus vidas, con el dinero que cobran de muchas propiedades en alquiler que pagan personas que sí trabajan.
Menciona cada uno de los Estados de USA. El cuñado de Sonia 04, y ahora es cuando muestra la hilacha, comienza a comentar que ahí hay reglas, que no es como acá, y el consabido repertorio de la analfabeta derecha nacional. No sé cómo, dice:
-Acá somos un desastre, tuvimos siete presidentes en una semana.
Podría corregirlo. Podría decirle, a partir de mis estudios de politología, que eso es sólo un titular de diarios. Que en realidad esos siete presidentes a los que se hace referencia en la majestuosa cuna del lugar común son, en verdad, los traspasos indicados por la Constitución Nacional, y que la mayoría ni siquiera asumieron por una hora, tan sólo firmaron los documentos pertinentes para que se efectuara el traspaso de mando. Podría decirle todo eso, pero la verdad que no soy nacionalista, tampoco. Entonces sólo digo:
-Bueno, en Estados Unidos tienen un presidente que ganó con fraude amparado por la supuesta imparcialidad de la Corte Suprema.
Y la cena se pone tensa durante un segundo. Por suerte, sirven el chivito.

El padre de Sonia 04 me pregunta por vinos, ella le contó que trabajo analizándolos. A mí el vino no es una bebida que me guste particularmente, pero sí me gusta su entorno, todo lo que simboliza, la transformación de una uva en muchas otras cosas que sería medio largo de explicar. En cada pregunta del padre de Sonia 04 está la casi explícita búsqueda de mi complicidad. Lo entiendo: vive con su suegra y su esposa, tuvo dos hijas y su cuñado es detestable. Cualquier figura masculina que traspase la puerta, incluso la mía, es bienvenida.

En un momento de la cena, aclaran que cocinó el padre de Sonia 04.
-Yo no sé cocinar -dice con orgullo la hermana de Sonia 04.
-Yo tampoco -dice con orgullo la madre de Sonia 04.
Y entonces, recién entonces, comprendo el orgullo de Sonia 04 ante semejante estupidez.

En un momento de la cena, cuando ya promedia el postre, cuando son sólo las once de la mañana, el cuñado de Sonia 04 le hace una seña casi imperceptible a la hermana de Sonia 04. Ella suspira, y luego dice:
-Nosotros ya nos vamos.
Cuando su coche se aleja rumbo al country Nordelta, tomo conciencia de que ahora comienza la verdadera prueba ante los padres de Sonia 04.

-¿Y estás trabajando para una editorial?
-Estoy preparando una colección, sí.
-Qué bien. ¿Y sobre qué temas?
-El primero es sobre sexo, y tenemos pensado presentarlo en un local de strip tease.
Silencio.

-¿Y trabajás como periodista?
-Bueno, hago reseñas para un diario.
-¿Leés libros?
-Sí, antes de reseñarlos se supone que debo leerlos.
-A mí me encanta leer. ¿Vos leiste El código da Vinci? Es muy bueno, te lo recomiendo.
Silencio.

Sin embargo, y casi por obra de la Divina Providencia, paso la prueba. Los padres de Sonia 04 son macanudos, la tía en un momento abandona la pose de viajera -creo que cuando yo le dije que estudié un año en Italia, y que iba todos los fines de semana a Venecia, así no me rompía más las pelotas-, la abuela se sienta, callada. En un momento, estamos el padre de Sonia 04 y yo, sentados ambos en los sillones mientras las mujeres continúan alrededor de la mesa. Hay, comprendo enseguida, una complicidad facilitada: él estuvo rodeado de mujeres, y en mi caso mi figura paterna -mi abuelo- se fue hace demasiado para lo que me gustaría retenerlo, mimarlo. Soy, sí, de pegarme a las figuras paternas. Y con el padre de Sonia 04 me llevo bien. Me habla de su trabajo en la Anses, de la proximidad de su jubilación, de lo choto que es laburar en el Estado, de lo mucho que afanan todos los gobiernos. Y en un momento dice:
-Cuando yo era pibe…
Sigue. Sonia 04 gira hacia mí, hace un gesto de desaprobación a espaldas del padre. La madre también. Por un momento, me parece que el tipo es similar a Barreda. Al siguiente, le hago una seña a Sonia 04 para que se quede tranquila. Está todo bien.

La madre de Sonia 04 sirve café. Le hace un comentario al padre, y se marcha.
-En esta casa éramos cuatro mujeres y un hombre -dice el padre de Sonia 04-. ¿Vos sabés que cada vez que se rompía algo mi mujer preguntaba quién fue el boludo que rompió esto? El boludo tenía que ser el único hombre, ¿no? Bueno, es así. Son terribles. Y te aclaro algo, Elemental: Sonia 04 es la versión empeorada de la madre. Ojalá que puedas soportarla.
Todo su discurso fue dicho con una sonrisa, como si estuviera contando una broma. Sin embargo, tras sus gruesos anteojos, en sus pupilas, creo ver un pantallazo de pánico. Pero es sólo un pantallazo.

Al despedirnos, le tiendo la mano al padre de Sonia 04. Él me abraza.

Mientras volvemos, le pregunto a Sonia 04 si me porté bien.
-Bárbaro, Pipu.
-A mí me cayeron muy bien. Sobre todo tu viejo.
-Es un hinchapelotas.
-No me pareció. Deberías cuidarlo. Está bueno tener padres que sean buenos tipos. Te lo dice alguien que tuvo flor de turro. Haceme caso: no lo desperdicies, cuidalo, porque es algo que siempre te va a hacer bien.
El coche cruza el Riachuelo. Acabamos de reingresar a la Capital Federal. Lanús y el cumpleaños de la abu, quedan atrás.

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Responses

  1. Esta chica fue visionaria: ¡se adelantó a Patinando por un Sueño!
    BT

  2. BloggerTrotter,

    su mayor deseo era que fuéramos a la Costanera, que ella patinase en rollers y yo la siguiera caminando.

  3. ibas a tener que caminar rápido, elemental.

    un poco menos tenebroso que el cumpleaños de gladiola pero no mucho…

    si te gustó esa película, creo que te va a gustar mucho más la original, Infernal Affairs, de un director de Hong Kong del que no me acuerdo el nombre.

  4. Me parece que la consigna, más que caminar rápido, era seguirla en sus ritmos. Siempre, seguirla.

    Che, no fue tan tenebroso, casi te diría que no la pasé mal. El padre un copado, en serio.

    Trataré de ver la original, entonces, que me dijeron que es una trilogía…

  5. casi nunca ponés las fechas de lo sucedido y esta vez sí. ese día fue uno de los más lindos para mí, me hiciste acordar, pensar en las distintas -tan distintas- escenas que se suceden al mismo tiempo en distintas partes, una obviedad, pero bueno, estábamos con el tema de los relatos, no?
    el padre de sonia 04, el único rescatable? te advirtió y no supiste escuchar….

  6. Lolamaar,

    en efecto, el padre de Sonia 04 me advirtió y no supe escuchar. Pero, viendo su vida, lo que relataré en futuros post, temo que, lamentablemente, él mismo no se escuchaba, creía que esa broma era sólo una broma.
    y para mí también fue un buen día, che. Ya dije que la pasé bastante bien.

  7. Sí, es una trilogía, pero la segunda y la tercera no son buenas como la primera, no las pudimos terminar de ver.

    Se nota que el padre te cayó bien. ¡Pobre hombre!

    Muy bueno el relato. La actitud forzada de Sonia04, la tensión entre los integrantes de la familia están muy bien descritos, o construidos.

  8. Antisonia,

    gracias por los elogios. Cuando posteé y lo releí de la página, la impresión fue que fue uno de los mejor escritos. Qué se yo, me parece que empiezo a notar menos bronca en las palabras, más piedad, más lástima por ella, por esa incapacidad de vivir y la necesidad de impostar alegrías. No sé, debe ser que lo que uno escribe se parece a lo que uno va sintiendo, ¿no?

  9. vaya a saber a qué se parece lo que uno escribe… pero sí, puede ser que cierta distancia ayude a concentrase más en la forma, o a escribir con más naturalidad o más libremente.

  10. Muy bueno, sobre todo tu comentario de la relectura. Yo pensaba exactamente lo mismo que decís acerca de la creciente distancia.

  11. Antisonia, Malvón,

    gracias.
    una paradoja: estoy posteando mucho, varios días en un día, por lo que cada día narrado es más próximo que los que narré anteriormente; pero, al mismo tiempo, todos son cada vez más lejanos de la despedida, el desencanto y la comprensión de con quién había estado.

  12. Tu blog tarda mucho en cargarse, lo que atenta contra el deseo de que te lean. Según mi hijo, algunos histéricos rajan de un blog que tarda en cargarse.
    Quizás se deba a las muchas imágenes: fijate, a lo mejor podría convenir que la música recomendada fuera sin los cover.

  13. Crab,

    disculpe las molestias ocasionadas, estamos trabajando para mejorar el servicio.

  14. sigo leyendo y se q aun me falta leer mas y q esto es viejo pero una reflexion se me vino a la mente. la unica vez q dejo de ir a dormir a lo de su abuela fue para ver a su amigo….

    😦 no me cae bien esta chica…

  15. postre a las 11 am?

  16. Me cayó muy bien el padre…y encima te tiró la posta.

  17. Es cierto que por estos posts se nota un cambio en la forma de escribir.
    Es para mejor.
    Y creo q también estabas mejor vos con respecto a lo sucedido.

    A mí tambien me impresiona cómo te acordás tanto, especialmente las fechas. Lo que hiciste es una proeza (aunque haya algo de ficticio en tus relatos, cosa que no me interesa saber: es una proeza de todas formas). Yo tengo una cronología del embarazo y de mi bebé, y si no anoto los días inmediatamente próximos a los acontecimientos, cagué. Además me olvido lo que tenía que anotar. Supongo que por eso hago la cronología… por mi mala memoria.

    Saludos, sigo leyendo.

  18. ADN: analfabeta derecha nacional

    me rei mucho, ya sé que esto pasó hace tiempo, y estás en otra, pero yo lo vivo como actual.
    El código Da Vinci, dios, Dan Brown… puaj. Coehlo, Bucay, etc, puaj. ETC puaj.

    Muy bonitos comentarios, son de esos que yo no puedo elegir si escupo o no. Me supuran, me urge, qué asco!


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