Posteado por: Diego Grillo Trubba | 13 marzo, 2007

Sonia 04: La feria de la moda, ultrafashion

Continúa el diálogo. Tema, las amistades. Como justo comentó que se había distanciado de una amiga, yo -que soy especialista en distanciarme de cierta clase de amigos- le pregunto si se distanció de más gente. En el fondo, me interesa saber las causas, para entender cómo es ella, para conocerla.
-Bueno, vos viste -dice-. Están esas amistades del secundario, que después uno se aleja, de ahí me queda sólo una. Después hubo varias que fueron y vinieron –cursos, pienso-. El año pasado, bah, hasta hace unos meses, tenía un muy lindo grupo de amigas. En verdad yo era amiga de una, Luciana, y como ella se reunía siempre con la hermana y sus amigas, en un momento me sumé. (Traduzco mentalmente: conoció a Luciana en un curso, y se enganchó. ) Era relindo, porque con ellas hacíamos la feria de la moda.
-¿La feria de la moda?
-Sí, nos reuníamos una vez cada tanto, ponele cada tres meses, cada cambio de temporada, y cada una llevaba la ropa que ya no usaba o no iba a usar. Entonces, se ofrecía la ropa que una tenía y podía canjearla con la ropa del resto. Y, si no te gustaba ninguna ropa de lo que te ofrecían las demás, había un pago simbólico de un peso, o quedaba a cuenta para la siguiente feria de la moda. No sabés las cosas hermosas que conseguí, por un peso.
-¿Y no hablaban?
-Sí, claro. Yo en esa época estaba depre por la depresión de Hernán -segundo ex que aparece en diálogo en menos de treinta minutos-, y ellas me consolaban. Y con ellas también hacíamos el fashion emergency.
-¿Y eso?
-Como el programa de la tele, ése de los putos que aconsejan cómo vestirte.
-La verdad, no lo veo.
-No importa, yo tampoco. La cuestión es que una vez cada tanto, ponele una cada dos meses, íbamos todas a la casa de una, y ella nos mostraba cómo se vestía, cómo se maquillaba, entonces las demás opinábamos, y le hacíamos algún regalo para que empezara a mejorarse. A mí, por ejemplo, me contactaron con mi cosmiatra, que es buenísima, y me explicaron un montón de cosas que son reútiles.
-Pero no entiendo, ¿hablaban sólo de esas cosas?
-No, nene, también de chicos, claro. Por ejemplo, ellas me decían que Hernán no me había querido nada. Yo lloraba todo el tiempo, y ellas me decían que Hernán no me quería nada. Y una vez les conté lo que me había hecho hacer Gaby (aclaro: la analista que nunca tiene turnos, motivo por el cual va cada tanto y mientras tiene analista suplente), pero ellas no entendieron. Me dijeron que era una bestia, que no me podía atender con una mina que me hacía hacer algo semejante.
Mi mente va a mil. ¿Qué le hizo hacer? ¿Ir a una orgía? No, probablemente las chicas fashion eso lo hubiesen aprobado. ¿Trabajar de obrero de la construcción? Algo me dice que el espanto se ubica en ese grupo con mayor facilidad ante un tema semejante.
-¿Pero qué te hizo hacer?
-Ya te dije, no tenemos tanta confianza, por ahora.
-¿Y te distanciaste de las chicas fashion porque criticaron a tu analista? -anoto mentalmente: no criticar a su analista, ni lo que le hizo hacer.
-No, por eso no. Eran medio jodidas, también. Siempre me decían que me tengo que sacar Lanús de la cabeza.
-No entiendo.
-Nada, que decían que me visto como si viviera en Lanús. Y eso me dolía.
No me parece que Sonia 04 se vista mal, de hecho es bastante elegante si uno obvia aquella noche del sombrero y la del jogging en “La casa del queso”. Además, no me gusta que ella sienta dolor.
-Pero te pedían que te olvidaras de tus raíces -digo.
-Sí, eso mismo me decía Gaby, mi analista -coincidencia con su analista, en el caso de Sonia 04, me debe haber hecho ganar muchos puntos.
-¿Pero te distanciaste por eso?
Niega con la cabeza.
-Te cuento. Resulta que yo nunca aceptaba entregar mi ropa por un peso, sólo aceptaba los canjes y comprar las de ella. Sé que debería haber aceptado, hubo una que quería un suéter que yo ni lo usaba, pero le dije que no…
-¿Entonces se distanciaron por eso?
-No, perá. Eso ya había creado mal clima. Bueno, en el medio fue el cumpleaños de una, y otra fue a comprarle el regalo, y salimos a cenar y hubo que además pagarle el cubierto a la del cumpleaños, a mí me parecía medio mucho… Y encima estaba sin plata encima, por lo que le quedé debiendo a esta chica, que era amiga de mi amiga, ¿entendéssssss? -arrastra la última ese como si fuera el Santo Grial-. La siguiente feria de la moda, yo había ido a la cocina y antes de salir viene mi amiga y me pregunta si ya le había pagado lo que le debía a la otra. ¿Te das cuenta?
Sí, pienso, creían que sos una avara por no dar tu ropa por un peso y sí comprarla, y quedar debiendo plata.
-No te perdiste de nada -digo-, me parece que eran medio pelotudas, con todas esas actividades estéticas. Ellas se perdieron de vos, que sos una gran mina.

Hoy, a la distancia, sé que sólo era cierta la primera oración.

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Responses

  1. Hora entiendo de dónde sacó el sombrero.

  2. Anónimo,

    me hiciste largar una carcajada. Felicitaciones.

  3. Para mí que Gaby le aconsejó que se pusiera el sombrero azul.


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