Marzo del 2007.
El duelo. Qué tema. Qué mierda. Hace casi dos meses que corté con Sonia 04. Bueno, en verdad hace un mes y medio, lo cual podría expresarse como poco más de un mes o casi dos meses. El vaso medio lleno o medio vacío. Me esfuerzo por dejar atrás esa historia y la historia. Entonces. Hace casi dos meses que corté con Sonia 04. Voy a la Secretaría, y me concentro en el trabajo y de hecho lo hago rapidísimo, y luego me dedico al blog, a postear paso a paso, con lujo de detalles, mi relación con Sonia 04. Hay un corte temporal, en el estado anímico. Mientras escribo, a veces, la mayoría, me deprimo. Mucho. La pregunta es recurrente, obvia diría: cómo pude ser tan pelotudo. Sin embargo, hay otro momento, que es luego de que publico el post y llegan los comentarios: me siento mejor ante la solidaridad anónima.
Los amigos están: inventan excusas para encontrarnos, para ver cómo sigo. Se cumple una regla de oro: yo corto, ellos empiezan a salir con alguien. Traducción: fines de semana dedicados a ver series y películas. Lost como forma de encontrarse, por más que me identifique con Locke.
Estoy triste. Hay momentos en que me digo que el amor no existe. Hay otros momentos en que me digo que el amor sí existe, pero que no es para mí. Que no estoy hecho para eso, que no nací para eso. Delirio místico, suponer que las vidas tienen un propósito, un sentido. Sin embargo, hay un deseo que nunca niego, en estos días: me gustaría enamorarme, me gustaría dar con alguien de quien enamorarme, y que se enamoren de mí. Que no se trate de un espejismo o de una imposición, como en el caso de Sonia 04. Quiero, en otras palabras, algo real. Un amor real, o verdadero, y supongo que con esa combinación debe haber cientos de títulos de canciones. Supongo que ahora podría escribir los versos más tristes, pero no soy poeta. Soy lo que soy, y lo que escribo es mi historia, mi visión de la historia, con Sonia 04.
Algunos fines de semana, en soledad, me pregunto si ella habrá salido, mientras yo estoy encerrado. Me pregunto si habrá conocido a alguien, si ya habrá cogido, mientras yo estoy encerrado. Luego, por suerte, esa voluntad comparativa comienza a aplacarse.
En cuanto al blog, hay muchos comentarios, y hay muchos mails. La mayoría de solidaridad, de complicidad. La minoría, de crítica desde una postura soberbia que me llama la atención: ¿serán tan seguros en sus propias vidas, en sus propias relaciones? Algunos mails -pocos-, son de lectoras -este blog tiene muchas más lectoras que lectores, descubro con asombro- con segundas intenciones. Están viendo qué onda. Yo respondo todos, incluso uno donde la lectora me dice que asiste a neuróticos anónimos y que quizás estaría bueno asistir juntos a las reuniones, y me adjunta una foto de ella en medio de dos viejos hombres de unos ochenta años yaclara que ella, la única mujer de la foto, esla del medio. Le respondo que no deseo asistir a un grupo de autoayuda, pero que igualmente muchas gracias. Ah: en su mail no había ningún perfume a ironía.
Voy a la analista. Una nueva. Recontra piola. Le encanta el hecho de que escribo, le encanta el hecho de que escriba para el blog lo ocurrido con Sonia 04. Cuando llego a las sesiones, me pregunta ¿y por dónde vas? Le cuento, y ella se ríe. De acuerdo a lo que me dice, encontré una forma creativa de canalizar el duelo: hacerlo historia.
En el primer encuentro, le digo:
-Hay algo que quiero aclarar que para mí es muy importante.
Ella me mira, estamos frente a frente, todavía.
-Yo vengo de salir con una colega tuya, una psicoanalista. La cuestión es que ella me contaba pelos y señales de todos sus pacientes, y muchas veces burlándose de lo que le habían contado en las sesiones. Para mí es muy importante que todo lo que hablemos se mantenga acá, que eventualmente lo supervises, claro, pero nada más. Nada de hablarlo con otra gente. No por el anonimato, sino por la dignidad.
Ella suspira.
-Elemental -dice.
Y luego dice:
-Si tu novia hacía eso, no es colega mía.
Yo sonrío. Ella también. A partir de ahí, todo marcha sobre ruedas.
No el ánimo, claro. Hay días en que estoy bien, pero hay días en que no dejo de preguntarme por qué yo o por qué no puedo ser feliz como otros.
El Flaco se casa. Empezaron a salir una semana antes que Sonia 04 y yo. Lloro toda la ceremonia, con un perro callejero en brazos para que no corretee por la iglesia.
Y un día, recibo un mail.
Lectora del blog.
Primero me cuenta todas las cosas en que se sintió identificada conmigo, y ya me siento menos solo. Luego me aclara que ella es maestra jardinera, y que -dado lo que comenté en algún post acerca del coeficiente intelectual de las maestras jardineras- espera que eso no sea un impedimento. Aclaro: en los posts suelo ser terminante, de hecho cuando hablo también, pero sé muy bien que, en su mayoría, esas sentencias son una pavada. Sonrío. Quiere que no haya impedimentos.
Me resulta muy dulce.
Le respondo. Ella me responde.
Una nueva Sonia apareció en el horizonte.
