16 Mayo, 2008
Sonia 13: Mañana, mañana
Viernes 18 de abril.
Recibo mensaje de Sonia 13.
Mañana a las 9, guardería de perros. Pregunta si todo bien.
Digo que sí.
Cuando recibo el consabido “ok, besos en la pija”, aún estoy temblando.
Viernes 18 de abril.
Recibo mensaje de Sonia 13.
Mañana a las 9, guardería de perros. Pregunta si todo bien.
Digo que sí.
Cuando recibo el consabido “ok, besos en la pija”, aún estoy temblando.
Jueves 17 de abril.
-El sadomasoquismo no es algo malo.
-¿No es perversión?
-Se supone que sí, pero esas teorías son un poco anticuadas, Elementalete.
-Ah.
-La cuestión está en si a vos te gusta o no.
-Ah.
-¿Te gusta?
-Ayer no hicimos nada de eso.
-Pero el lunes sí.
-Sí, el lunes sí.
-¿Y te gustó?
-¿La verdad?
-Claro, Elementalete, la verdad. Siempre.
-…
-¿Entonces?
-No, no me gustó.
-¿Y entonces por qué no le decís que no?
-Las minas que se acuestan conmigo siempre quedan satisfechas, Trotamundos. Siempre.
-¿Y?
-No puedo aflojar ahora.
-¿Y el costo?
-¿Qué?
-¿Qué costo estás dispuesto a pagar, por eso? ¿La mearías?
-No me lo pidió, eso.
-Te lo va a pedir.
-No creo.
-Te digo que sí.
-¿Te parece?
-Te digo que sí. ¿Lo harías?
-…
-¿Lo harías o no? ¿Estás dispuesto a pagar ese costo?
-No sé.
Miércoles 16 de abril.
Me pasa a buscar por el diario.
Lo hacemos.
Sin poto.
Sin nalgadas.
Sin escupitajos.
Sin meo.
Hoy pude manejar la situación.
Hoy, claro.
Martes 15 de abril.
-¿Pero a vos eso te gusta?
-Y, el poto no está mal.
-No, boludo, digo pegarle, tirarle del pelo, escupirla.
-Y…
-¿Te gusta o no?
-A ella le gusta.
-¿Te gusta o no?
-Me gusta que ella quede satisfecha.
-Ay, Elemental, dejate de joder. Vos y yo nos pasamos la vida tratando de satisfacer a los demás: amigos, minas, familia… Ya hablamos de eso. ¿Y vos? ¿Te satisface?
-Me satisface ver su sonrisa al final.
-¿Sonríe, al final?
-Sí.
-¿Con el gargajo en la frente?
-En la nuca.
-Ah, si es en la nuca no lo ves cuando se da vuelta. Por eso.
-Sí, por eso.
-¿Y si fuera en la frente?
-…
-Ahora, boludo, me pregunto algo. Si esto sigue así, en cualquier momento te pide que la mees.
-No creo.
-¿Vos viste cómo viene?
-Sí.
-Y bueno, en cualquier momento. ¿Lo harías?
-No creo.
-¿Y si la satisface?
-Mierda.
-Eso, mierda. En cualquier momento eso también.
-Mierda.
-Mierda.
Lunes 14 de abril.
La recompensa vuelve a ser el poto. Le doy desde atrás, fuerte, y en un momento me dice.
-Pegame.
-¿Qué?
-¡Pegame!
-¿Qué? ¿Dónde?
-En la cola, en la espalda, en las piernas… ¡Pegame, hijo de puta!
Le doy una nalgada. Como golpeo a Malena, mi perra, jugando. Sonia 13 gime.
-¡Sí, así!
Le doy otra nalgada.
-¡Más fuerte, hijo de puta, más fuerte!
Otra.
Y otra.
Mientras le doy desde atrás, noto que las cachas del culo de Sonia 13 enrojecen.
-¡Así, sí, así!
Otra nalgada, entonces.
Y otra.
Y en un momento Sonia 13 dice:
-¡Tirame del pelo, escupime!
-¿Lo qué?
-¡No te frenes!
Retomo.
-¡Tirame del pelo!
Tomo su pelo con una mano, tiro hacia atrás.
-¡Pegame!
Con la izquierda sigo con las nalgadas. Tengo miedo de perder el equilibro y caerme de la cama.
-¡Escupime!
-¿Qué?
-¡Me porté mal! ¡Me porto mal! ¡Escupime!
Evidentemente, cuando alguien se acuesta con otra persona descubre otro mundo, otra forma de vivir, de sentir. Y lo que le queda a uno -y a la otra persona- es adaptarse.
Lo que me pregunto es si “adaptarse” es sinónimo del gargajo que le clavé en la nuca.
Sonia 13 sonríe, así que supongo que sí.
Domingo 13 de abril.
-¿Se portó bien?
-¿No vas a subir?
-No, él sospecha.
-Ah.
-¿Se portó bien?
-Muy bien.
-¡Ay, mirá cómo mueve la colita! ¡Te quiere!
-Parece, ¿no?
-Qué lindo.
-Sí.
-Bueno, me tengo que ir. Él sospecha.
-Entiendo.
-Vas a tener recompensa, eh.
-Me imagino.